lunes, 18 de mayo de 2026

La nada se hace camino.


Orrios. foto CAC.



                   Estos pueblos, estas gentes, estos campos, estas casas las hemos dejado vacías entre todos.

    Nos fuimos. Se fueron. Unos y otros. Por la procura de mejorar nuestras vidas. Cada quien se la buscó como pudo.

    En el camino quedaron naufragios, pesadumbres, nostalgias, accidentes, muertes, abandonos, alegrías, tristezas, enfermedades, angustias, dolores, amores, suertes diversas.

    El tiempo dejó estos lugares sin gente.

    El día más triste fue aquel en que la escuela se cerró.

    Un pueblo sin escuela es un pueblo muerto. Un muerto no resucita. A quien se muere lo entierran.

    Un volver lleno de nostalgias, echando de menos los lugares que fueron y ya no son, las gentes que ya no existen, las muertes que gotean todos los días entre quienes casi no quedan, las falsedades de unos encuentros en fiestas tan lejanas, tan distintas como aquellas de las viejas rondas cuando las enramadas a las mozas y las jotas fieras en las noches lunares.

    Lugares abandonados, vaciados, vacíos por las gentes que los abandonamos, los vaciamos, los dejamos vacíos.

    Políticos "ancones" de ahora mismo, pellirrubios canosos atildados, incapaces de medir un verso romance, xenófobos y racistas que se disfrazan de moros medievales en las fiestas reconquistadas, incultos, cavernícolas, trogloditas culturales, lumbreras subvencionadores de colegios instalados en las ciudades ocupadas por unos y otros vaciadores, llegan, si es que vienen alguna vez, a predicar a las piedras.

    Encontrarán estas puertas cerradas, atacadas por el abandono, protegidas por los cardos pinchosos como las penas. Y les dará igual. 

 Cuando los caminos no se andan queda la nada.

El último que apague la luz.








foto CAC


 

foto CAC

foto CAC

¿Qué cestas se pueden hacer con este par de mimbres anudados, atildados y amigados para el caso?


La NON SANTA Inquisición.


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