miércoles, 21 de febrero de 2018

Hay que levantar, hay que levantar...

    


       
      Llegué al lugar, lo miré de lejos, encontré las calles sin gente, abrí la puerta del lugar de mis juegos infantiles, sentí la fractura humana ajado por el peso de los tiempos, encontré el medievo en "las puertas çerradas e uços sin candados", me refugié en los recuerdos de esos cerrojos sin las llaves sabias labradas a cincel, las acaricé de nuevo, traje hasta mí  a tantas gentes perdidas en las servidumbres regresivas de los suburbios de las ciudades habitadas por quienes no tuvieron más remedio que abandonar estas tierras castigadas desde antaño, y me dije que hay que levantar, hay que levantar, porque el pasdo no vuelve pero el mundo gira y la vida da muchas vueltas.







Ya me lo dirán algún día, jóvenes de la vorágine ciudadana herederos del esfuerzo  de aquellos que fueron sus abuelos.

Labordeta, no cojas las acerollas. - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=Ux5sWouQj0U

viernes, 9 de febrero de 2018

Alfambra. Año 1953. La huellas del pasado.



Alfambra. febrero 2018. Foto Carlos Abril Fuertes




           Cada quien deja su huella en la vida. Ahí la tienen.
   Estamos en 1953. Al punto de los quince años de haber terminado los bombardeos sobre esta cuenca del río Alfambra, tan maltratada por los efectos de la guerra civil, el cura de entonces, César Navarrete Cortés, ya con diez años de presencia bien recia entre esta tierra roja y arcillosa, se siente con fuerzas suficientes para poner encima del cerro del viejo castillo musulmán la estatua erigida en lo alto hasta hoy.
            Les dejo sus propias palabras en aquella hoja volandera que vino en llamarse por el mismo cura “La voz de la parroquia”.
            Vaya si tenía bien recia la voz aquel mosén en aquel entonces. Voz recia y en ocasiones mano larga como conocen los monaguillos de entonces y quienes eran sometidos al memorismo baturro de la doctrina cristiana, porque así lo mandaba la santa madre iglesia.
            Por aquella voz se grabaron en las gónadas mentales de mucha gente comportamientos e ideas que siguieron y aún están vigentes.
            Otras voces, bien distintas, estaban apagadas y aun muertas para siempre. Los candiles con que se alumbraban en aquella larga noche se habían quedado sin aceite en las cárceles y campos de trabajo donde habían sido condenados por ver si escarmentaban. Por eso, porque todas las guerras son inciviles, y la última nuestra aún más.
            Después de ciertos años y porque las cárceles estaban abarrotadas (no se engañe nadie por otras causas) algunos pudieron volver con sus familias a sus pueblos de origen. Eso sí, bajo la vigilancia de la “Junta local de libertad vigilada” nombrada por el gobernador civil de turno entre los “notables” del pueblo.
            Todos los meses tenían que firmar ante la tal junta y dejar su huella del dedo índice de su mano derecha impresa.
            Les dejo la muestra de los años 1953 y 1954.
         Ya ven, cada uno dejó su huella. Cada quien a su manera. En el mismo pueblo, pero no revueltos.

         De todo esto, y más, podremos dialogar en las próximas “Conversaciones en Orrios”.
           


Archivo Ayto. Alfambra.

domingo, 4 de febrero de 2018

Orrios. Peirones del siglo XVIII


      
En invierno. 4 febrero 2018. Foto de Alberto Juste.

            
Foto @ cac

 Como se dice en la leyenda grabada en sus piedras

" a 12 de marzo de 1739 Miguel Ara con Margarita Ramo hizieron este peiron".

    Hoy doscientos setenta y nueve después aún aguanta. 

¡Con dos peirones! ... ... ... más.

¡Que siga nevando, que ya era hora!

Orrios. Peirón de San Pascual. @ cac.

Orrios. Peirón centro del pueblo. @ cac
 

jueves, 1 de febrero de 2018

Hagan juego, señores, en la Trágica Mojiganga de esta Feliz y Enmucetada Gobernación





               Hagan juego, señores, en la Trágica Mojiganga de esta Feliz y Enmucetada Gobernación.


Miguel  Espinosa escribe, entre otras lindezas,  en su “Escuela de Mandarines” (1974) quiénes son los hombres que nos rigen y gobiernan. ¿Habrá en el mundo mejor especie? hace preguntarse el autor a uno de sus personajes. Y el mismo sostiene que un diarreico sólo puede ser sustituido por otro diarreico; un verboso por otros verboso, y un sopado, por otro sopado.
          Les dejo a continuación una copia del original publicado rescatado entre los libros de mi biblioteca que se salvarán del fuego eterno. ¡No hay solución!



     Cuando entonces, herrumbraban los tiempos de Su Excelencia doña Paca la Culona.
 Cuando cascó, hecho un guiñapo aflautado, encenegado de heces en melena, evacuado por su yerno Marqués del Playboy, comunicado el evento mortuorio a través de las hondas televeidiles por el banderillero Finito Carnicerito de Málaga, soterrado el parkinsoniano bajo el granito espeso del Guadarrama, llegaron atados y sometidos a la gracia de Su Magestad, luego del interpaso del chandrío tejeringoso, llegaron, atragantados, otros adláteres, dichos en los cogorcios de los abrevaderos morapios, Morrazos de Híspalis y, de contínuo, el Topero Culoestriñío, crápula semoviente de la ganadería hispanofacha, parlanchín in intimitate de la lengua de Oc, hasta que, empero, arribaron los plasmáticos de hogaño, pringaos del equis elevado al ene por ciento, dieteros del mes de cuarenta días, lobeznos tríbados celíacos hasta las posaderas ochentonas del venga coño mariano, sinvergüenzas mirandones de las vergüenzas castas de la más castiza aún reinona pendonera.
       Véanlos ahí cabeza abajo con el ojo presto avizor…

 
Pintura de Valeriano Bécquer de la serie "Los borbones en pelota"
Boca abajo. Por ver lo que fisgan.
También boca abajo... en el río revuelto del Gran Culebrón.



 … y díganme ustedes si hogaño son “los hombres que nos rigen y gobiernan” mocosos, lerdos, beodos, casados, pijaitos, rajoyones, sorayos, guindones, cabestros, pijocospis, jumaos, aplanaos, ancones, pedernales, cantineros, porcentistas, tropezones, castrones, corruptos, chotacabras, chochones, pijosdalgo, inregibles, gozques, robaculeros, morrosduva, boquepuelcos, picatostes, esquinaos, gaires, gamellones, gacheros, calçoteros, barbacillos, babiecas, astrolabios, cuscurros, zoquetes, tarugos, mendrugos, legos, prebostes, deputados, conçellers, relatores, siseros, proçecistas, catilinarios, ebrios, natalios, callacueces, cazurros, tarambainas, ababoles, lechuzos, mojones, penduleros, casquivanos, tetiveletas, correveideles, gurterleros, púnicos, aznarianos, pujolistas, cebollinos, abantos, femateros, miraguanos, pansinsales, lechecinos, setones, garrulos, carapochas…
       … todos de la misma casta… y tú más. 
     … y díganme ustedes si no ¿quiénes son aquellos que “nos rigen y gobiernan”?
        Acepten el juego, señores, y entren en la trágica Mojiganga Homofílica de esta Feliz y Enmucetada Gobernanción.


    .

     
        

martes, 30 de enero de 2018

Miguel Espinosa, escritor grande, grande.




             

        
 
          Decidirse a ordenar una nueva biblioteca puede acarrear consecuencias insospechadas.
         En muchos casos supone condenar para siempre al olvido determinados libros, autores y papeles envejecidos por el castigo del tiempo. Y aun encontrarles sitio en el derrumbadero del destrozo destinado al desguace de la pasta de papel.
         En otros, sin embargo, supone un encuentro gozoso con autores y páginas que uno tenía leídos hace demasiado tiempo y que, ahora, de pronto, aparecen necesitados de una nueva lectura más sosegada, más profunda y más iluminadora.
         Así me ha ocurrido estos días con Miguel Espinosa. Escritor nacido en Caravaca (Murcia). Escritor grande, grande.
         He vuelto a leerlo sumergido en las palabras que me atrapan línea a línea, personaje a personaje, imágenes deslumbrantes, inteligencia desbordada, saberes clásicos, realidad ficcionada de una realidad real elaborada por la mente prodigiosa de este escritor grande, grande.
         Hoy mismo, mientras me adentro en las páginas de “Miguel Espinosa, mi padre” escritas por su hijo Juan, de improviso, leo la noticia de que ha fallecido a los ochenta y seis años Mercedes Rodríguez García, la Azenaia de múltiples identidades literarias aparecidas en “Escuela de mandarines” y otras obras espinosas entre los cientos y cientos de personajes, cuyos nombres se señalan en los índices y en las notas capitulares que el propio escritor trazó en las páginas prodigiosas de su desbordada escritura imaginativa.
             Casualidades gratificantes entre los herrumbres de una biblioteca.
   Lean, lean a Miguel Espinosa. 

     Les recomiendo que vayan a este enlace. De verdad que merece la pena. 

  http://www.miguelespinosagirones.es/

¿Dónde irán a parar? Años de dale y venga. @ cac.

Enjaulados en las viejas estanterías. @ cac.

Poco a poco irán encontrando su lugar en la nueva biblioteca de Orrios. @ cac.

        



            http://www.miguelespinosagirones.es/