martes, 15 de octubre de 2019

Alfambra en tres tiempos.





     


Original en Archivo Ayuntamiento de Alfambra



Tiempo 1.- 
                En noviembre de 1944 la Acaldía del Ayuntamiento de Alfambra remite un escrito al Gobernador civil de Teruel con el fin de que le sean concedidas CUATRO MIL unidades de árboles ciprés desde el vivero de Santa Eulalia  para ser plantadas en el cerro del castillo y así   "evitar perjuicios a esta población con la salida de dichos terrenos de las tierras que las aguas arrastran a este pueblo".
      No existe constancia ni siquiera de que Gobernador contestara este escrito.
     Hoy, en 2019, las calles del lugar están asfaltadas y aunque con las lluvias se siguen arrastrando lodos arcillosos ya no se atascan personas y utensilios como lo hacían a mediados de los años setenta del siglo pasado, cuando los camioneros que transportaban hacia tierras valencianas el carbón de las cuencas mineras maldecían echando rayos y centellas por sus bocas cuando quedaban enfangados por estas tierras royas.

Tiempo 2.-  
                  En 1956 se inauguró el monumento que hoy preside el cerro y los trabajos se llevaron por delante restos arqueológicos del antiguo castillo  y dejaron una sangría  con el camino abierto hasta arriba. Hoy está asfaltado ese camino abierto pero las fuerza erosiva producto de esa sangría no cesa.
Los abejarucos se refugian en sus nidos abiertos en el camino arcilloso. foto cac.

La sangría abierta por camino trazado a golpe de pico y pala en 1956 contribuye a una fuerte erosión constante. foto cac.

Otro momento del camino. foto cac.
Tiempo 3.- 

                El responsable absoluto de la construcción religiosa erigida en el alto del cerro del castillo alfambrino, predicada desde el público de la iglesia fue el cura de entonces, mosén César Navarrete Cortés. 
              No existe, hasta donde se me alcanza, ningún documento de aprobación de obra alguna, de movimiento de tierras, de autorización de trabajos. 
               Quedó constancia de su ritmo de trabajo "de voluntariedad obligatoria" para todos los alfambrinos y alfambrinas en la hoja parroquial que él mismo escribía.
                    El mismo cura llevó fotógrafos para que tomaran cuenta del ritmo de los trabajos... pero debió llevarse consigo aquellos testimonios. 
              Ese mismo cura y en el mismo lugar de Santa Eulalia a donde se solicitaban los árboles por parte de la Alcaldía, escribió de su propia mano en 1939, una carta también enviada al Gobernador civil. Ahí tienen la transcripción del original que adjunto.
 
 

Escrito del cura César Navarrete Cortés al Gobernador civil de Teruel en 1939. Original en AHPTE.

      Don César Navarrete Cortés, Sacerdote de la Diócesis de Teruel, recientemente licenciado del Ejército a V.E. con el debido respeto expone
        que no teniendo domicilio en donde fijar su residencia con su familia (compuesta por su madre, viuda de guerra, un hermano  Caballero mutilado de guerra por la Patria y dos hermanas de 14 y 12 años) porque su casa en el pueblo de Camarena ha sido deshecha por los rojos y teniendo en este pueblo de Santa Eulalia los parientes más próximos en la persona del Sr. Cura y su familia
         Suplica se digne concederle el oportuno permiso para permanecer con su dicha familia en esta localidad hasta que sea  destinado a alguna parroquia de la Diócesis.
          Asímismo expone a V.E. que desde el mes de septiembre del año 1936 hasta el presente mi madre y hermanas han residido en Zaragoza, calle Colón nº 24, 3º.
           Gracia que no duda alcanzar del recto proceder de V.E. cuya vida guarde Dios muchos años.
              Santa Eulalia 17 de Julio de 1939.   Año de la Victoria.

                         Firmado  César Navarrete.-
 

 

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