12 oct. 2015 - Subido por salvatoriedad
Jota aragonesa de FRANCISCO DEL VAL, autor de letra y música. También compuso entre otras, "El Ebro ...domingo, 22 de marzo de 2020
viernes, 20 de marzo de 2020
¡Quédate en casa! Ya es primavera

Me levanto un tanto tontusco. Somníferos. Muchas horas en la cama. Ducha fuerte. Algo fría. Para espabilar. Café más fuerte aún. Pan empapado con tomate. Ojeada a las noticias con la computadora. La curva de esta corona virada sigue en flecha ascendenre. Friego los platos. Limpio la casa. Lecturas. A mano Javier Salinas y sus memorias, Soljenitsin. El Quijote siempre cerca. Documenros extraidos de los archivos. Anotaciones sobre los mismos. Quizás para el próximo libro. Momentos difíciles, trágicos, de los tiempos que señalan esos papeles. Peores que estos quizás. Guerras. Muertes. Referencias a la gripe de 1918. Me cuenta mi tío José, que hoy cumple noventa y un años, que tiene recuerdos de cuando le decían, siendo niño, que las gentes ponían una silla en la puerta de la casa para señalar que allí había un muerto. Y derecho al sumidero del cementerio.
Caminar entre los muebles de la casa. Pedalear con el aparato esquinado. Se me va el santo al cielo, distraido en la lectura. Pensamiento para todos y cada uno de los familiares más cercanos. Cada uno en su casa. Pienso en los nietos. En los hijos. En los más cercanos. En los más lejanos. En los negros y enlos blancos. En ocasiones siento miedo. Siempre preocupación. La esperanza de salir bien de todo esto. Que sea tan sólo un accidente. El batacazo enorme que nos hemos dado. Sin esperarlo. El tiempo detenido. Habrá que avivarlo.
Tenemos que ser más solidarios. No podemos seguir especulando con esos alquileres, con las ventas, con las hipotecas. Tratar de que las deudas no nos atrapen. ¿Qué harán esos que suben y bajan o lo que les da la gana con esos bienes especulativos de algo que llaman Bolsa, Ibex 35 o elevado a ene? No entiendo nada. Entiendo que la persona que viene durante unas horas a echar una mano en la limpieza de la casa no ha podido venir y que tiene que cobrar como si lo hubiera hecho. Un gobierno que parece está a la altura de las circunstancias. Seguro que los pimpollos que hacen carreras universitarias supersónicas y falsean sus cirrículos arquitectónicos seguirán llamando culo a las témporas. He dicho cirrículos, sí.
Me angustio con lo que pueda afectar al trabajo de mis gentes. Y con mis gentes a tantos y tantos más. Tengo suerte. Puedo quitar la hierba crecida estos días pasados de lluvia entre los rosales. La parra ha sido podada. El manzano tiene debilitadas las flores por el azote de la lluvia. Bien venida sea para tanta gente labriega. Pasa el camión de la basura. Hoy el trabajo es de héroes.
En el supermercado compra de lo indispensable. Para qué tanto papel para limpierse el culo si el idem, como decía mi abuela, no sabe leer. Comida frugal. Para qué más. No sabemos cuánto durará esto. Los nietos pequeños llevarán casi al desespero a sus padres. Ejercicio de pacencia. Temple y aguantar. Ellos a trabajar gracias a los teledinámico. Los más lejanos, allá por el Caribe, indefensos. Imposible el aislamiemto con sus condiciones. Comer será su prioridad. Si es que pueden. La negritud. Los refegiados sirios y de la diáspora de la desesperanza. La gente sin nada que acudía al comedor social donde serví tiempo atrás. Los sin techo.
Otra vez flexiones en la casa. Estiramientos. Música. Suenan los violines. El gregoriano me relaja. Libros. Lecturas. Sin ganas para enfadarme con los mequetrefes que escriben como imbéciles tal cual son. Mequetrefadas en la red cavernícola.
Ha pasado un día más. Aún la curva contagiosa es ascendente. Tenemos que aguantar. Esperar. Esto tiene que pasar. Pasará. Tomemos fuerzas para lanzar de nuevo el esfuerzo, el trabajo, la economía, la confinza, la solidaridad. Entre todos. Sin pimpolladas.
Hoy comienza la primavera. Llegará el verano.
miércoles, 18 de marzo de 2020
Más acerca de la infamia. ¿Degollamientos en la plaza del Torico? Manuel Galve Muñoz.
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| Regulares moros y requetés en la plaza del Torico. febreo 1938. ¿No tuvieron nada que ver en los degüellos de los que se habla en los documentos que aporto? |
Lean los textos que ofrezco a continuación.
Aparecen en la causa sumarísima 2982-40 de la que hablaba hace unos días en estas mismas páginas.
Recuerden:
Un juez especial: Antonio Rodriguez Pineda
Unos policías de la brigada social a sus órdenes encargados de obtener declaraciones después de las diligencias donde las personas han sido "convenientemente interrogadas".
Ahora un hombre al que tienen detenido en la cárcel modelo de Valencia, Manuel Galve Muñoz, de setenta años que ha sufrido los efectos de la guerra en Teruel. Asustado. Temeroso firma todo lo que le pongan por delante esos especialistas en torturas llamados Pedro González Galaz y Antonio Ferrer Alapont, y que redactan sus propias actas atemorizando a los familiares del encarcelado.
En otra entrega ofreceré declaracioes proporcionadas por familiares cercanos a este hombre aterrorizado por las consecuencias de la guerra y sus circunstancias.
Todos estos documetos conservados en el Archivo histórico militar de Zaragoza a disposición de los investigadores.
Se trataba en esta causa de condenar a unas cuantas personas de Teruel como ya vengo diciendo y, también, de crear una opinión popular adobada con publicaciones panfletarias que tienen su origen en aquel Albarracín del 21 de enero de 1938 para tergiversar la Historia.
Algunas perlas de la obtenida declaración:
. Manuel Galve Muñoz tiene setenta años y mucho miedo. "Convenientement interrogado". (Atención al entrecomillado).
. Declara que fue evacuado junto a otras personas desde Teruel a Valencia.
. Confiesa menudencias anecdóticas referidas a un cántaro de agua y al tabaco y dinero de propina.
. Los agentes le hacen relacionar su acción con la aparición de un personaje mítico, "El Campesino".
. El declarante no vio los hechos pero "por referencias" sabe de los saqueos, robos y asesinatos y de los actos cometidos en la plaza del Torico. Eso sí, indica que ocurrieron dos o tres días antes de la reconquista de Teruel por las fuerzas nacionales.
. Fue entonces cuando vio que los porches estaban llenos de cadáveres que "no parecían haber sido muertos a tiros sino más bien degollados".
. Afirma que le dijeron que habían muerto 40 hombres y 4 mujeres, calificadasestas últimas de "golfas". (¡Vaya precisión la del declarante y sus torturadores!)
. Lo afirma pero no lo puede precisar porque no presenció la comisión de los hechos. (¿En qué quedamos, pues?)
. Vuelve a afirmar que los autores de la masacre fueron "unos individuos de las Brigadas de El Campesino y unos cuantos dirigentes rojos de Teruel".
. Un detalle: a una de las mujeres asesinadas un militar le bajó las faldas que tenía subidas. (Todo un detalle).
. Dice que por allí andaban traginando individuos tales como El francés, los colones, Perruca, El zurrapo y, cómo no, Ángel Sánchez Batea "El obispo". (¿Pero no eran las fuerzas nacionales las que estaban en la plaza del Torico?. ¿Confraternizaban con esos elementos "rojos" nombrados?)
. Afirma que no tuvo tiempo de mirar bien a los muertos. (¡Vaya, hombre!)
. Señala que no se atrevió a denunciar los hechos que relata hasta el día de su declaración "porque había sido amenzado de muerte por El francés y tres o cuatro más"... "que la amenaza le fue hecha el mismo día o el siguiente de haber ocurrido los hechos en la plaza del Torico".
. Más adelante, el 14 de abril de 1943, el declarante afirma, ya con setenta y tres años , que "ignora las circunstancias del autor de los asesinatos". (El documento también lo pueden leer en esta entrega)
Como aficionados al relato novelado los agentes de la brigada social al servicio del Juez especial Antonio Rodríguez Pineda demuestran su impericia y su contradicción argumentaria. Como torturadores son unos hachas.
Todo sirvió para que el fiscal Féliz Solano Costa lo recogiera en su informe ante el tribunal militar que dictó las sentencias condenatorias por "adhesión a la rebelión" y en algunos casos "con perversidad manifiesta" que llevaron a siete de ellos a ser fusilados en Torrero la madrugada del 28 de mayo de 1943.
El Sumario 2982-40 ofrece en sus miles de documentos una crónica absurda del horror, la represión, la tortura y el asesinato.
Ahí les dejo los documentos. (Continurá)
Léanlos y saquen consecuencias.
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| Moros encuadrados en el ejército del general Varela y coronel Yagüe montan su puesto de venta. La rapiña produce beneficios. Formaba parte del sueldo. |
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| Todos los documentos conservados en el AHJTZ. |
lunes, 16 de marzo de 2020
Borbones: crápulas miserables.
Esta CORONA está llena de VIRUS.
Los hermanos Bécquer vieron así a los antepasados del rey Felipe VI y a su papaíto Juan Carlos I el fornicador.
El Juanca, además de rey del Manubrio, ha recibido millones. ¡Vaya habilidad la del RUÁ!
Ahora el Felipe dice que no quiere un duro. Con la CORONA llena de VIRUS tiene bastante.
En PELOTA y en PELOTAS, pero forrados.
Mientras tanto los españoles de a pie, AJOYAGUA.
REPÚBLICA YA.
domingo, 15 de marzo de 2020
Relatos de la gente humilde. "La morera"
Al fondo Bocaccio. Decameron.
Respeto. Solidaridad. Convivencia. Civismo.
En casa.
viernes, 28 de febrero de 2020
Relatos de la gente humilde. "El hombre del zorzal".
El
Hombre del zorzal
“Es un zorzal”
El hombre me dijo que era un zorzal.
Tenía el pico amarillento y las alas tirando a rojo. Elevaba el cuello y
producía unos sonidos entrecortados, como de regocijo en su libertad vigilada.
El hombre estaba sentado en el
suelo, con la espalda apoyada sobre el tronco de un pino carrasco. El zorzal,
posadas sus patas sobre la rama de otro pino, seguía lanzando sonidos,
moviendo, girando su cuello de un lado a otro, ignorando la media botella cortada
de plástico sobre la que el hombre le había dejado su preparado de pan mojado,
aderezado con trozos de carne. De cuando en cuando el hombre silbaba tenue y el
zorzal se volvía para mirarle.
Me quedé a su lado, observando al
zorzal y al hombre que lo alimentaba. Entre largos silencios me fue diciendo:
“Yo ya estoy jubilado y esta es mi
distracción de todos los días. Hace ya muchos años que vivo en Las Delicias.
Soy de los primeros que llegaron allí. Una de las primeras casas que
construyeron la ocupamos mi mujer y yo, en aquellos años en que no ganábamos
más que trescientas pesetas a la semana y nos venía más que justo para comer
los dos y pagar los plazos del piso. Pero mire, con mucha dificultad salimos
adelante y aun criamos a nuestros hijos. Yo he trabajado toda mi vida en una
calderería. No crea usted que haciendo calderos, no. Calderas. Calderas para
las calefacciones. De qué cree usted que tengo estas manos con dedos tan duros
como el hierro. Pues de tanto cortar y moldear las planchas con las que
construíamos los depósitos en los que luego el fuego calienta el agua para los
radiadores de las casas. He trabajado toda mi vida en la calderería, siempre
como peón de oficio, porque estudios nunca he tenido.
En los primeros años hacíamos muchas
horas extraordinarias en la fábrica. Eran los tiempos de la fiebre de la
llegada de las gentes de pan comer y se necesitaban muchas calderas para las
nuevas viviendas, aunque bastantes de Las Delicias las instalaron después de
levantar las casas, porque los constructores no las ponían de entrada.
Nos nacieron los dos hijos
enseguida. Mi mujer fue la que se encargó siempre de ellos. Yo no tenía tiempo.
Ella se empleó limpiando los suelos de los pisos de gentes más pudientes que
nosotros. En casa de dos familias de la Gran Vía y de Goya se pasó más de
veinte años. Hasta hace bien poco, cuando ya mis hijos se hicieron hombres, se
casaron y se marcharon de casa.
Yo llegué aquí a los pocos meses de
acabada la guerra. A mí me tocó con los rojos. Caí en un batallón que se pasó
el tiempo por los frentes de Extremadura. Tanto me daban unos como otros, que
yo de eso nunca he sabido nada. Ni falta que me ha hecho. Luego, ya sabe usted,
con Franco dando patadas por aquí y por allá. Me dan igual unos que otros. En
todos lugares están los mangantes.
Me vine aquí desde mi pueblo.
Primero me llegué hasta Monzón, y aún me enganché a trabajar en una herrería.
Pero me daban de jornal sólo lo comido por lo servido y aquello no tenía pies
ni revés. Ya ve, no he cambiado nunca de oficio, siempre con el hierro a
cuestas. Aún he tenido suerte. Yo quise que un hijo mío se quedase en mi puesto
del tajo cuando me llegó lo de la jubilación. Pero el patrón me dijo que no
podía ser, que el negocio iba de mal en peor y que de seguir así sanseacabó.
Estamos casi igual que en mis
tiempos. Mi padre no tenía oficio ni beneficio, ni yo tampoco. Lo único que
tengo a estas alturas de mi vida es el piso que me compré al poco de llegar
aquí, cuando me casé, pagado a plazos, que
lo mío me costaron. Al menos a mí me contrataron y nunca me tiraron,
pero a mis hijos los han echado unas cuantas veces al paro y han cambiado otras
tantas de oficio.
Mi padre en el pueblo trabajaba en
lo que salía, en las tierras pobres, entre la vid y los olivos y algún pedazo
de cereal en donde se empleaba cuando la siega. A mí me tocó oficiar de dulero,
cuando dejé la escuela y no había empezado aún la guerra. Fue cuando mi padre
andaba de pastor. Yo recogía las dos o tres cabras de cada casa y me llegaba
por los cerros viendo cómo pasaban las horas mientras se les llenaban de leche
las tetas a las cabras, las mismas que ordeñaban sus dueñas cuando yo volvía
por las tardes dejando a cada una en su casa.
Mi madre salía por los caminos recogiendo
los boñigos de los machos y las mulas. Los metía en unas latas cuadradas que no
supe nunca de dónde sacó y los iba amontonando en nuestro corral. Luego los
tiraba en un huerto protegido por una tapia de piedras que había levantado mi
padre y los revolvía con la tierra para sembrar, por la primavera, algunas
patatas y cebollas que llevarse en el verano a la boca.
Cuando ya hacía más de un año que
trabajaba en la calderería encontré a Juana en enseguida nos casamos. Ella
tenía muchas ganas y yo ya estaba harto de vivir solo. Juana lo pasó peor que
yo, porque vivió aquí los tres años de la guerra, con la fábrica de sacos
yuteros cerrada donde trabajaba su madre. Malcomiendo y malviviendo. Después de
casarnos fue cuando ella comenzó de verdad a comer, como se dice, de caliente,
porque hasta entonces bien mal que lo había tenido.
A mí me gustaba en el pueblo salir
con los de mi quinta a escarzar nidos de los gorriones, por ese afán que
siempre se tiene cuando uno es zagal por deshacer lo qur encuentra. Me subía
por las paredes de piedra de los corrales y, con mis manos sujetas en las
grietas, apoyando también los pies, que parecía una araña, metía los dedos
entre una piedra y otra. Les destrozábamos los nidos y tirábamos las crías aún
sin plumas. Yo creo que lo hacíamos por la manía que tenían en el pueblo a los
gorriones, porque se comían los granos de los trigos y picaban las flores de
las olivas. Pero nunca deshice ningún nido de codorniz, ni de perdiz, ni
tampoco de los zorzales que lo escondían entre
los pinchos de los espinos. Mi padre me había enseñado a respetar a los
animales que luego servían para alimentar la casa, aunque a veces él trajo un
par de docenas de huevos de perdiz con los que hacía una tortilla mi madre.
Pero entonces eran otros tiempos. Ahora ya no hay caza y entonces iba con mi
padre a poner lazos para que cayeran las perdices y aún cogíamos los conejos a
la salida de los caños, también a lazo, que mi padre nunca tuvo escopeta,
porque conocía muy bien por dónde anidaban las perdices y se escondían las
liebres. Si hubiera tenido escopeta nunca nos hubiera faltado comida. Así
tampoco, porque era muy buen lacero.
Cuando yo encontré este zorzal, por
ahí cerca, en esa pinada de ahí enfrente, me acordé de cuánto me gustaba la
libertad de los vuelos de los alcotanes, de los buitres y de las águilas que
rondaban por los alrededores del pueblo. Siempre me ha gustado esa libertad. No
sé por qué más de una vez he soñado a lo largo de mi vida que yo era un
aguilucho que volaba y volaba, subiendo y bajando por los aires, descendiendo
en picado cuando me tiraba a por la presa. Lo pude coger porque tenía un ala
rota. Porque estos animales, ahí donde los ve, son muy furos, y siempre andan
de un lado a otro con su vuelo rápido. Pero tenía un ala rota y no tuve ninguna
dificultad. Me lo llevé a casa y allí lo fui cuidando. Cuando ya estaba para
volar lo traje hasta aquí para que se marchara y estuve toda una mañana
intentando que se fuera. No sé por qué no le dio la gana y entonces me lo llevé
de nuevo a casa. Desde entonces, hace ya más de un año, vive con nosotros. Yo
todos los días, por las mañanas, me vengo con él. Le traigo unos preparados de
pan mojado al que le suelo echar unos pellizcos de carne de cualquier sobra y
ando entre estos árboles con él. Va y viene de un sitio a otro, entre los
pinos, y luego se posa sobre mi hombro. Ahora le estoy enseñando a que vuele y
venga cuando yo le digo. Como tiene esas garras tan fuertes me toca proteger mi
brazo con ese trapo que me he preparado. Así me entretengo. Me lo paso mejor
que estando toda la mañana sin hacer nada, tomando el sol en la plaza junto a
los demás viejos. Me vengo hasta aquí con el zorzal, subo por los caminos de el
Cabezo, ando por las sendas entre los pinos y hasta me llego al campo abierto.
Allí suelto al zorzal y veo cómo inicia sus vuelos circulares. Va y viene,
picotea la comida y se ha acostumbrado a las voces que le doy para que vuelva.
Luego me acerco hasta estos lugares de los pinos donde él hurga entre las hojas
ya secas, canturrea a su manera y siento que me quiere decir algunas cosas. Yo
le hablo y parece que nos entendemos. Usted dese cuenta cómo parece que habla
cuando lanza esos chiflidos y mire cómo mueve el cuello y levanta el pico,
parece como si se estuviera riendo. Está contento. Si un día quisiera irse me
parecería bien pero creo que no tiene ganas, en mi casa se encuentra a gusto. Y
yo igual con él. Ahora ya tengo un bisnieto, se llama Hilario, como yo, y
dentro de poco me lo traeré conmigo y el zorzal, para que vea cómo vuelan las
aves y entienda su libertad.”
domingo, 23 de febrero de 2020
De nuevo sobre la lengua franquista. José María Pemán. Textos para el aula.
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| Tan solo hace unos meses en que al hiératico gesto tallado en mármol del gaditado Pemán unos obreros lo bajaron del pedestal. Allí estuvo cincuenta años. ¡Y lo que costó arrumbarlo! |
En el enlace que sigue encontrarán una referencia a José María Pemán de la propia fundación Francisco Franco. Como debe ser.
José María Pemán, el Himno Nacional y La Bestia y el Ángel ...
21 jun. 2013 - José María Pemán, el Himno Nacional y La Bestia y el Ángel. ... FUNDACIÓN NACIONAL FRANCISCO FRANCO logo ... José María Pemán
y Pemartín, nació en Cádiz, el 8 de mayo de 1897. ... Autor de libros,
tales como Mis encuentros con Franco; El español ante el diluvio y el ya
citado Mis almuerzos ...
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| José María Pemán siempre aparecía en los desfiles triunfalistas. Aquí el 23 de febrero de 1938, entrando en Teruel, junto a su paisano el general Varela. |
José María Pemán y Pemartín, responsable máximo del atroz desmoche en se convirtió la escuela primaria española, la secundaria y la universitaria.
El fue el presidente de todas las juntas de depuración que no dejaron títere con cabeza, convirtiendo a los escolares españoles en auténticos rebaños borreguiles desahuciados de pensamiento y demonizadores de quienes habían sido formadores de conciencias libres.
Pemán, graciosillo personaje chiripitiflautesco de murga carnavalesca y atroz ejecutor de sentencias fusileras emparejado con los Manuel Aznar, El Tabib Arrumi, Alonso Bea y el franciscano Gil Sendra entre otros, vocero plumífero del flautín ansioso de la medalla laureada, aquel Paquito siempre taimado a quien las conducidas masas de su cuñadísimo Ramón Serrano Suñer, nazi converso, vociferaban con sus vivas a Franco.
Pemán, con su habla grasiosa floripondia, cual florido pensil como él decía, en vez de llamar lapicero a lo que siempre fue lapicero, para que el ademán -y eso qué es- quedara impasible y las banderas victoriosas -otra que tal- ahora otra vez al viento y abrochadas en la muñeca -gobanilla decimos en mi pueblo- cascabelera en el Congreso con bulos mentirosos.
Y mientras tanto los deberes sin hacer, mucho arbolado en los análisis morfosintácticos -decían estructuralistas- y poco y áun nada del riguroso significado de aquellas palabras. de aquellas gesticulaciones, de aquellas banderitas, de aquel fum fum, humo humo, de encefalograma plano.
Miren lo que escribía el insigne personaje el 10 de diciembre de 1936 en el Boletín Oficial del Estado que se publicaba en Burgos, cuando ya era Presidente de la Comisión de Cultuta y Enseñanza.
Selecciono algunos párrafos.
Para reflexionar en el aula:
Mando y ordeno con imperativos: no se volverá a tolerar, a proteger, subvencionar. Adjetivos sustantivados: envenenadores, llenos de carga semántica, saturada de maldad, del alma popular, que por algo el franquismo le concedió al procer gaditano el título de Caballero de la insigne Orden del Toison de Oro.
Las palabras, adobadas con fanfarrias de resonancias fonéticas, cargan por sí mismas contra esas gentes -almas populares- a quienes se les culpa de crímenes -ahí es nada-, y destrucciones de los hogares honrados.
¿Quiénes son los hogares honrados? Pues los que manejaban vociferantes como "gentes de orden" a quienes esas "almas populares" debían estar sometidas porque ni siquiera tenían derecho a la palabra.
Más sustantivos y más adjetivos: hordas revolucionarias, desmanes, causados -cómo no- por la bicha de la Institución Libre de Enseñanza, a quien se acusa de forjar generaciones incrédulas y anárquicas.
Soltar las palabrejas y que queden ahí. Lo importante es causar ruido, agitar el botafumeiro, mentir por mentir, sembrar cizaña, y, sin pudor alguno, hacer fructífera la sangre de nuestros mártires.
"Sangre", la voz resuena y siembra el temor en el campo semántico que abarca la contraposición entre estos mártires y las hordas de los envenenadores de los espíritus formados en la I.L.E, que no son más que los calificados como inspiradores del mal. Todo un sintagma indisoluble con el que agitaban a las masas víctimas de sus engaños". Aquí ya las almas populares son masas, sustantivo despectivo -cómo no- y además víctimas de sus engaños.
El pensamiento como inductor del engaño. De la misma manera en que la Ley franquista aplicaba la Justicia al revés según declaró el propio hacedor de leyes, aquel Serrano Suñer, nazi cuñadísimo atildado en sus uniformes laureados.
"Pico de oro" el tal Serrano, imagen lingüística también para estudiar en el aula.
Y el final.
Toda una frase condicional introducida por ese "si".
Cabe explicar también el adjetivo depuradoras. Dejar sólo las situaciones personales "puras" que el mismo Pemán y sus secuaces designan como tales, convirtiendo a las gentes en delatoras para coadyuvar -refinado cultismo- a la restauración del genio y tradición nacional. Una vez más la vacuidad significativa de la grandilocuencia lingüística de los fascismos.
Y un remate con la fanfarria clarinesca del "prietas las filas, impasible el ademán" en una mañana, cómo no, nombrada alborada jubilosa, que nos remite a un nuevo siglo de oro -así nos fue- ad maiorem gloriam ¿de quién?
Pues a la del Cristo manipulado y de la espada. Y en la conjunción de las dos -la espada y la cruz- la civilización española.
Faltaban en la Circular a los vocales de las Comisiones depuradoras de Instrucción pública los gritos de rigor con los vivas y los arribas al Caudillo de España por la gracia de Dios.
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