jueves, 15 de septiembre de 2016

Cementerio de Alfambra.






                Ayer leí en "Vestigios de la guerra civil en Teruel"  un escrito que firma "Edu Arnas", a quien no conozco.  En él realiza algunas afirmaciones referidas al cementerio de Alfambra que creo necesario comentar.





1.- Señor Edu Arnas: ¿Se dio usted cuenta, al entrar al cementerio, que la pared de la parte izquierda es mucho más antigua que la de la derecha? Responde eso a la ampliación del cementerio. Hacia 1950 se comenzó a enterrar en la segunda. No todas las tumbas están igual de atendidas. Lo hubiera podido comprobar si hubiera descendido hasta la pared sur, la de más abajo. Cada familia atiende la tumba de sus familiares como cree conveniente. Ni hay tiros ni pedradas en ningún sitio. Curiosamente en esa parte izquierda hay tumbas con forjas de hierro de valor artístico y no precisamente representando aspectos religiosos. Aparecen en sus mismas fotografías. Ha ensalzado usted la bandera ¿se ha preocupado de averiguar a quién corresponde esa tumba? ¿Por qué la madre de quién está ahí la conserva así?



2.- La columna "Torres-Benedito estuvo en Alfambra desde agosto a noviembre de 1936, pero, que yo sepa, no enterró a nadie ahí. Sí están soldados de la 81 División, algunos muertos en los bombardeos de 1937 y en el frente de Portalrrubio. Sus familiares les hicieron un homenaje hacia 1990 pero poca gente se ha preocupado después de sus tumbas.  En efecto, la columna Torres-Benedito y en concreto la centuria 13 de CNT-FAI se integró, bien a su pesar, en esa 81 Brigada Mixta que pasó a depender del Comandante  Galán. Esto trajo, entre otras consecuencias, que se acabaran los asesinatos de civiles en Alfambra. La centuria 13 aludida dejó en la partida de la Serna y el barranco de la Reina 12 muertos entre el 18 de septiembre y el 31 de octubre de 1936. A algunos no pudieron llevarlos al cementerio sus familiares.



3.- Entre los días 1 y 9 de agosto pasado fue exhumado, junto a las tapias de una paridera en Argente, una persona asesinada en el verano de 1936 por los sublevados contra la República. Era de Alfambra, sus familiares directos viven ahí. Sus restos serán enterrados en fecha próxima en Alfambra de la manera que crean conveniente.



4.- He visto la fotografía de su facebook. Ya veo que ha subido con su viejo seiscientos hasta la iglesia antigua de Alfambra. ¿Sabe usted que está pisando lo que queda de las tumbas que existían hasta que a comienzos del siglo XVII se construyó el nuevo cementerio (hoy desaparecido) que estaba frente a la fachada sur de la iglesia actual? ¿Sabe que quien compró hace unos treinta años esa iglesia en subasta pública iniciada por el Gobierno español se llevó por delante con una máquina lo que encontró hasta que las gentes del pueblo pararon?

     Es necesario ser riguroso con la Historia.






Tumba en el cementerio de Alfambra. Foto de Clemente Alonso Crespo.-

Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo.

Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo.-

Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo.-


Les copio lo que escribió "Edu Arnas"

Hola, sigo vuestra página aunque no suelo escribir en ella. Queria comentar una cosa que me ha parecido curiosa. Hace unos dias camino de Teruel pasé por Alfambra y una de las cosas que visité fue el cementerio. A la izquierda había toda una serie de antiguas tumbas destrozadas e incluso con tiros o pedradas en lápidas y placas, y a la derecha tumbas mas modernas e intactas y con frases como "aqui yace fulanito; orgulloso español" y cosas por el estilo.
Tuve la sensación de que el camino que divide el cementerio en dos partes (la izquierda y la derecha) dividiera algo mas que el cementerio. Me dió mucha pena ver aquellas tumbas de "luchadores por la libertad y la democracia" en aquel estado tan lamentable y el otro lado en tan buen estado e incluso con banderas (cosa bastante inutil en un cementerio).
¿Alguno de vosotros teneis mas información?. Tengo algo mas que curiosidad por saber que pasa allí. Pongo fotos en las que vereis la diferencia claramente. Gracias y saludos.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Tres en una jabeda

   Para mi amigo el historiador Serafín Aldecoa Calvo que estos días pasados nos habló y recordó las construcciones de piedra seca, arcilla y paja con que se construían, entre tapial y adoba, los pajares por los que muchos de nosotros comenzamos nuestras vidas

 
             

Jabeda es palabra aragonesa que designa un instrumento destinado a transportar paja acumulada después de la trilla y guardada en los pajares de las eras. Constaba de dos largos palos articulados con tiras de madera de castaño entrelazadas a manera de red. Se necesitaban dos personas para su transporte llevado hasta la pajera, situada en un rincón de la cuadra donde las bestias de labranza comían la paja mezclada con algo de cereal.






  Era cuando entonces. Hace ya más de sesenta años. Los tres cobijados por una jabeda. Era entonces. Cuando los últimos días de la trilla. Cuando las últimas parvas. Cuando ya comenzaban a llegar las tronadas y el abuelo apuraba los días con los últimos fajos de la hacina. Eran las parvas del centeno y alguna con los de la avena segada y amontonada sin más. Ya el rubión y el morcacho estaban en el granero. Ya eran los últimos días del correteo de los zagales por las orillas de la parva, medio molidas entre los cañotes con espigas. Los metieron debajo de la jabeda y les hicieron un retrato. Alguna vez los llevaron los mozos de la casa dentro de la misma jabeda. La que ahí está. La que servía para transportar la paja después del aventeo. Hacían falta dos fuertes brazos delante y otros detrás para llevarla hasta el pajar. Allí quedaba la paja volteada y al regreso los zagales se metían dentro y los mozos los llevaban como si fuera la paja y los tiraban revolcados entre la que quedaba en la era. Ya digo, después del aventeo. Y aquella tarde les hicieron el retrato. ¿Quién sería aquel que hace más de sesenta años tenía una cámara fotográfica por estas tierras perdidas en los veranos del venga y dale a las fatigas de la siega, del acarreo, de la trilla, del trabajo y más trabajo sin más, del cansancio de la labor de todos los días? No lo sé. Pero ahí está la fotografía. El retrato como decían. Para el recuerdo del hoy. Con el tiempo ha aparecido entre los cajones de la guarda y los recuerdos avivados de la memoria. Son niños, están felices, como vestidos bien pinchos para el retrato. El más pequeño, contento, risueño, como rascando el picor que le producen los restos de los cardos en sus pies descalzos, sin sentir el picazón de los pinchos en su afán de conocer el mundo que aún no entiende. El del centro muestra ya una picaresca algo somarda atrapada con sus ojos y sonrisa y sus manos entrelazadas. El otro escrutina con sus ojos castigados por el sol al mismo fotógrafo. Acuclillado sobre sus alpargadas recién estrenadas muestra por su bragueta sin botones, sin saberlo, el pispajillo incipiende de aún su niñez. Los tres contentos. En el final del verano. Con las últimas parvas del verano. Metidos en una jabeda. Hace más de sesenta años. Era cuando entonces.
 
       Aquí dejo algunas fotografías de pajares de antaño y hogaño.
 









 




miércoles, 24 de agosto de 2016

Los crímenes... ochenta años después.





Los dos cadáveres rescatados tras la excavación. Foto David Alonso Císter.
Pared de la corraliza de la paridera. Término municipal de Argente. A casi sies metros de ella y 82 cms. de profundidad  aparecieron los restos óseos. @cac.



                     Los crímenes… ochenta años después-.


            El verano y el otoño de 1936 fueron especialmente crueles para los hombres y mujeres de España. La sublevación militar no se quedó en un golpe de Estado contra la República. Devino en una cruel guerra civil que marcó a los españoles, hombres y mujeres, para siempre.
          Teruel, el valle del Jiloca hasta Calamocha y el del Alfambra hasta Perales del mismo nombre sufrieron en sus carnes asesinatos de unos y otros.
          El 18 de julio de 1936 era sábado. El lunes 20 comenzaron los asesinatos en la capital.
De inmediato, guardias civiles llegados desde Zaragoza y falangistas de gatillo fácil aparecieron por Cella, Santa Eulalia, Villarquemado y Calamocha y sembraron el terror asesino entre cientos de lugareños.
A mediados de septiembre la columna “Torres Benedicto” formada por milicianos de la CNT-AIT hizo su revolución particular y dejó en los barrancos al menos a trece personas del lugar de Alfambra.
Entre estos dos ríos se levanta la sierra Palomera que marcará la línea de combate entre sublevados contra la República y defensores de la misma. En la falda de esta elevación y en el extenso altiplano que mira al este Visiedo, Argente y Camañas se quedaron en tierra de nadie, como una trampa que podía terminar en tragedia en cualquier momento.
Así ocurrió en más de un caso.
Lorenzo Martínez Esteban aquel verano de 1936 vivía en Camañas con sus tres hijos. Humildad, la mayor, tenía diez años, Pepe, el pequeño, aún no había cumplido los dos. Atendía el horno del pueblo cuando sus gentes iban a cocer el pan y además había conseguido con sus ahorros comprar un par de mulos con los que poder labrar algún pedazo de tierra. Tan sin bienes como la mayoría de sus convencinos.
Una noche, hacia la segunda quincena de agosto, llegaron, desde el Jiloca, por Aguatón, con una camioneta y unas pistolas, unos uniformados falangistas apoyados por la guardia civil.  Se llevaron a empujones y ante la desesperación de su esposa y su suegro, en presencia de sus hijos a Lorenzo. A Lorenzo y a tres hombres más. Ni siquiera sabemos los nombres de estos.
Uno de estos hombres al poco pudo huir antes de llegar a Argente. En este lugar otro trató de escapar y entre sus calles quedó muerto para siempre. Los uniformados, en noche bien entrada, emprendieron el camino hacia el Jiloca. Justo en la última curva  de la carretera, un poco antes del camino que lleva hasta Rubielos de la Cérida, contra las piedras de la corraliza de una paridera, a los otros dos, los asesinaron. De uno ni siquiera quedó el nombre. El otro se llamaba Lorenzo Martínez Esteban.
Hace cuatro años murió Humildad, su hija. Después de la guerra sufrió un calvario con su madre viuda y sus hermanos. A su suegro también lo mataron al poco. En los años cincuenta se estableció, ya casada, en Alfambra, el lugar de nacimiento de Lorenzo. Allí sacó adelante a sus seis hijos. Poco antes de morir encargó a su hija Mari Carmen que intentara recuperar los restos de quien fue su abuelo. Ella conocía el lugar donde le dejaron aquellos uniformados. Aquella madrugada, por el paraje donde se encuentra la paridera, conocido como La Cañadilla, un adolescente pastor oyó los gritos desesperados de uno de los dos a quien habían tiroteado. Cuando encerró a las ovejas corrió la voz por Argente y Camañas. Alguna noche después, una persona llamada Pelegrín, valiente y digno él, enterró los dos cuerpos. Uno de ellos conservaba su cartera personal y un cinturón. Los entregó a su viuda y le indicó el lugar donde los había enterrado.
Con estos datos Mari Carmen Villamón Martínez se puso en contacto con la asociación “Pozos de Caudé”. Paco Sánchez, su presidente, contactó hace unos meses con el arqueólogo David Alonso Císter, quien ya había exhumado trece cadáveres víctimas de la guerra civil unos años antes, semienterrados y calcinados a unos siete kilómetros de Teruel, junto a la carretera que lleva a Zaragoza. El arqueólogo cumplió escrupulosamente el protocolo requerido por el Gobierno de Aragón para la consiguiente excavación. Un antropólogo forense y una restauradora completaban el equipo técnico, junto a varios voluntarios. Todos habían sacrificado sus vacaciones. Ninguno iba a recibir ningún estipendio.
Unos días antes el antropólogo había estado en el lugar referenciado del crimen junto a algunos familiares para organizar la excavación. El lunes día uno de agosto comenzaron los trabajos. Se empezó rebajando el terreno junto a la tapia donde, sobre una piedra,  alguien grabó un par de cruces como indicativo. Se excavó a pico y pala durante dos días hasta alcanzar los sesenta centímetros de profundidad sobre un terreno de dura arcilla sin ningún resultado. Había corrido la voz y entre los visitantes que se presentaban alguno señaló que le habían dicho que fueron enterrados dentro de la corraliza junto a la paridera. Se excavó con detenimiento este espacio. El miércoles día tres se decidió incorporar una pequeña excavadora para remover las tierras abarcando más espacio y profundidad. Poco a poco se aumentaba el círculo en torno a la tapia de la paridera. El viernes día cinco se interrumpieron los trabajos que habían durado desde las ocho de la mañana hasta el anochecer y se decidió incorporar una excavadora de brazo más largo. Se comenzaron a trazar círculos mayores de cincuenta centímetros de ancho y un metro de profundidad. Ese mismo lunes hacia las dos de la tarde se observaron unos huesos correspondientes al tobillo de uno de los dos cadáveres. Se acotó con precisión el terreno para iniciar detenidamente la minuciosa excavación el día ocho martes. No se paró en todo el día. Sin descanso, con minuciosidad, con experiencia, con mimo, con respeto, se pudieron mostrar los restos a sus familiares. Allí estaban, a 82 centímetros de profundidad, depositados por el valiente y arriesgado Pelegrín. Pepe, el hijo menor de Lorenzo, que aún no tenía dos años cuando se llevaron a su padre, se armó de valor, ahora con ochenta y dos, para poder conocer a su padre. Con intensa emoción se unió a su familia, y así hijo, nietos y bisnietos quedaron recogidos en su intimidad en el encuentro definitivo. Anochecía el día 9 de agosto, víspera de San Lorenzo. Aquella noche las estrellas llovían lágrimas.
Quedan aún por hacer los estudios de ADN. Será entonces cuando Pepe Martínez y sus sobrinos Villamón Martínez despidan en Alfambra los restos de su padre, abuelo y bisabuelo.
Ochenta años después.
El crimen fue en España.
Es bueno conocer la Historia.


 
Un tiro en la frente. Y ya se acabó. Foto David Alonso Císter.
 
En 1941 la Guardia Civil enviaba este informe para ser incorporado a la Causa General abierta sobre responsabilidades políticas. Claro que estaba "desaparecido". Véase A.H.N.

Y también enviaba este otro. A.H.N.


         

jueves, 18 de agosto de 2016

80 años después del 18 de agosto de 1936.




80 años después... del 18 de agosto de 1936.

El crimen fue en Granada... tantos crímenes, tantas Granada, tantos Badajoz, tantos Teruel... aquel verano y otoño de 1936... unos y otros, el crimen, el crimen, el crimen.





EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!...

... ... ... ... ... ... ... ... ... .... (Antonio Machado)