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miércoles, 21 de febrero de 2018

Hay que levantar, hay que levantar...

    


       
      Llegué al lugar, lo miré de lejos, encontré las calles sin gente, abrí la puerta del lugar de mis juegos infantiles, sentí la fractura humana ajado por el peso de los tiempos, encontré el medievo en "las puertas çerradas e uços sin candados", me refugié en los recuerdos de esos cerrojos sin las llaves sabias labradas a cincel, las acaricé de nuevo, traje hasta mí  a tantas gentes perdidas en las servidumbres regresivas de los suburbios de las ciudades habitadas por quienes no tuvieron más remedio que abandonar estas tierras castigadas desde antaño, y me dije que hay que levantar, hay que levantar, porque el pasdo no vuelve pero el mundo gira y la vida da muchas vueltas.







Ya me lo dirán algún día, jóvenes de la vorágine ciudadana herederos del esfuerzo  de aquellos que fueron sus abuelos.

Labordeta, no cojas las acerollas. - YouTube

https://www.youtube.com/watch?v=Ux5sWouQj0U

viernes, 15 de diciembre de 2017

Canfranc. Busca el tren entre camiones.

Canfranc. La nieve espera a los viajeros. @cac.




        

 Carretera y coche. No hay otra para llegarme hasta Toulouse. El tren sigue esperando. Rotos aún los puentes. Larán, larán. Sí, ya veremos si la hacen. Quiero decir si la ponen en funcionamiento, porque la vía está hecha.
      Al menos el tren ya llega hasta Bedou. Desde allí, vía Oloron y Pau, el ferrocarril conecta con todos los caminos de Francia.
   Mientras tanto … el Monrepós sigue en obras, a un lado y a otro, incluidos los accesos a los túneles. La carretera se hace peligrosa. Se estrecha a trazos. Los operarios a pie de obra agitan banderas rojas indicando el peligro. El hielo te engaña una y otra vez. La nieve en las cunetas encubre las marcas. Los camiones, y más camiones, te impiden ver lo que tienen delante, te empañan el cristal parabrisas. Peligro, peligro.
    El acceso que bordea a Sabiñánigo también se estrecha en el puente sobre el Gállego, las salidas desde el pueblo causan más de un accidente. Luego, hasta Jaca, la autovía se agradece. Rapitán desde lo alto vigila la llanada y el león dormido de Oroel.
    Por Castiello el canfranero sigue su curso. (El tren, el tren, los camiones, los camiones). El río Aragón aún no ha recibido las aguas de las primeras nieves. De cuando en vez se agitarán y se llevarán por delante algunas construcciones. Como castigo por no respetar sus riberas. El cauce siempre sigue su cauce.
   Villanúa siempre es, una y otra vez, el recuerdo de Juana y José Antonio Labordeta. Hace muchos años. En su casa de techumbre inclinada. Cerca de la carretera. Cuando hablamos de aquella versión de “El retablo del flautista” en la plaza de Berdún, cuando los actores latinoamericanos, aún no los llamaban sudacas, decían “porotos”, por “judías” y el picoleto de turno suspendía la sesión porque “qué era eso de porotos”. Y nos reíamos, mientras José Antonio atizaba el fuego, que tanto le gustaba,  con cepurros de roble.
 
    Canfranc pueblo, es la bandera republicana, enhiesta en lo alto de un pino que uno no adivina cómo y quién fue capaz de hacerla tremolar con la raca del valle.
 Canfranc, la estación hoy nevada, es Luis Granell. Un día y otro. Y otro año y otro. Dándole y dándole por si  sus ojos y los de tantos, claro, consiguen ver circular los trenes por debajo de ese túnel y enlazar hasta el otro lado, donde ya en Bedous, los vagones no están varados. Como ocurre en la magistral estación española.  Aquí lleva mucho tiempo varado un vagón como muestra de no sé qué. Aquí, hace unos días, políticos españoles y franceses han firmado, tampoco sé muy bien qué, para que se pongan en marcha las obras y el tren vuelva a circular. Larán, larán. Ya veremos si la hacen.

El tren sigue varado en Canfranc. @cac.


¿Cuándo esta ventana dejará de ser una ilusión? @cac


  Al otro lado del túnel, más nieve y más hielo, Y más, muchos más camiones. Y ármate de paciencia. Más te vale. Y no te vale, ni a ti ni a nadie, que unos cuantos digan que se ensanchen las carreteras. Que no es eso. Que el valle, limitado por el curso del río y los picos nevados ahora, deben ser conservados y mantenidos. Y la vida de las gentes de este valle de Aspe, tan hermoso, también. Así es que aguanta camiones y camiones. Y piensa en el tren, el tren.
   Y ten cuidado por Urdos y Borce y Etsaut, y los estrechos por donde se encarama el fuerte de El Portalet, aunque te acuerdes del Petain, encarcelado aquí, y te lleves la sorpresa peligrosa del jabalí que no sé qué se la perdido a estas horas y por estos lugares. Y los camiones, los camiones.
    Por Bedous el valle se abre y aún vacas y caballos ramonean las hierbas entre la nieve que se va deshaciendo. Osse en Aspe queda oculto tras los árboles ya desnudos del río.
  Y aquí ya el tren sigue en su trazado remozado junto al río hasta que llega a Oloron. En estos últimos años sufrí también los efectos inevitables del trabajo, con sus parones y sus semáforos parpadeantes. Y los camiones, los camiones.
    Oloron es la parada obligatoria en la gare. La estación en donde subieron al tren, justo al tren, tanto y tantos miles de españoles que atravesaron la frontera dejando atrás la tierra y las ideas que la guerra civil y la dictadura siguiente les arrebató.   
El recuerdo  a los españoles en la estación de Oloron. @ cac.
 
Fachada de la estación de tren de Oloron. @ cac.
    Luego ya, despacio, despacio que tengo prisa, porque la velocidad está limitada, protegiendo una vez más la vida y trabajos de los que viven por estos lugares, llego hasta las rotondas de Pau. Y allí me acude el recuerdo de Tuñón de Lara y sus “Encuentros de Pau” donde se podía respirar un aire fresco, dejada atrás la podredumbre cultural española de los años sesenta y setenta del siglo pasado.
   Se pierden ya los camiones. Queda la autopista y el tren.
   El tren, el tren. Y la cadena pirenaica nevada que queda al sur, con el Pic de Midi, enhiesto.
Más allá Toulouse. Mi hija. Mis nietos.

    El tren, el tren, el Canfranc. Larán, lará,. ¿Lo harán?


jueves, 30 de noviembre de 2017

Las pinturas de Sijena son mías, los archivos también.



   


   


                           
Miguel Labordeta. Bronce de Pablo Serrano.

       Cuando un investigador accede a los archivos históricos provinciales, autonómicos, estatales, judiciales, municipales, eclesiásticos e incluso los del Ministerio de Defensa, se encuentra siempre con profesionales de la guarda, custodia , clasificación y puesta a disposición de quien quiera conocer la Historia todo un tesoro documental.
        Lo mismo ocurre en las bibliotecas, en donde se pueden encontrar libros que nos llevan al conocimiento que no podríamos tener si no fuera por el trabajo de las instituciones y los conocimientos de quienes las atienden.
        Siempre encontramos en estos lugares los mismos problemas: la falta de personal técnico para la clasificación, catalogación, grabación en soporte adecuado e incluso con los rígidos horarios de acceso.
        Las Instituciones deberían dotar de más medios humanos y técnicos estos lugares del conocimiento y de la investigación.
     Aunque el investigador se encuentra con personal administrativo en ayuntamientos, departamentos diversos, iglesias, comunidades de regantes históricas y entidades muy diversas que, en ocasiones derivadas de la ignorancia, ofrecen dificultades para consultar libros de actas, nacimientos, defunciones, juicios de paz, expedientes que “legalmente” deberían haber sido puestos a disposición de consulta archivística, una vez transcurridos los cincuenta años de su producción.
        Perdemos con ello, sobre todo en ayuntamientos pequeños, múltiples informaciones que nos harían conocedores para poder comprender nuestra vida actual y la de quienes nos precedieron.
Los regidores de algunas instituciones, con demasiada frecuencia concejales y alcaldes, desconocen e incluso desprecian una documentación que en muchos casos está arrumbada en rincones de cualquier dependencia municipal. Incluso puede que haya ido a parar a la escombrera y desaparecida para siempre.
Sin embargo, cuando encontramos personas preocupadas son capaces, con poco esfuerzo, de entregar auténticos tesoros a los archivos provinciales correspondientes, como exige la legislación vigente en abundancia no respetada.
Un ejemplo. El Archivo histórico provincial de Teruel dispone, desde el año 2000, de todos los expedientes de alumnos del ahora llamado Instituto de Educación Secundaria “Vega del Turia” inscritos entre 1845 y 1936.
Otro ejemplo. El Archivo histórico provincial de Huesca ofrece al investigador las actas de los exámenes de alumnos de  los Institutos de Jaca, Barbastro, Huesca, Escuela del Magisterio.
Todos ellos a consulta pública respetando la normativa correspondiente.
¿Por qué en el Archivo histórico de Zaragoza, donde tantos tesoros se conservan, no aparecen los documentos históricos del no menos histórico Instituto de educación secundaria “Goya”, el primer Instituto Universitario de la ciudad, luego convertido exclusivamente en masculino por el Rector de nombre Calamita, y de su desgajado, luego femenino, “Servet”?
 Les aseguro que en estos centros y en muchos ayuntamientos, que deberían cumplir la legislación actual depositando los papeles ocultados en ocasiones en el Archivo provincial correspondiente, encontraríamos algunos documentos como estos referidos a Miguel Labordeta Subías.

      Continuará … … … 


Examen de ingreso en Bachillerato de Miguel Labordeta Subías. Archvio I.E.S "Goya". Zaragoza




Expediente académico de Miguel Labordeta Subías. Archivo I.E.S. "Goya". Zaragoza.




miércoles, 16 de enero de 2013

Viejas fotografías





 
De izquierda a derecha Benedetto Lorenzo de Blanzas, Clemente Alonso Crespo, Eloy Fernández Clemente, José Antonio Labordeta, Luciano Gracia y Manuel Labordeta, en Cuarte de Huerva.






    Era el invierno de mil novecientos ochenta u ochentaiuno, no lo  recuerdo bien, no tengo ninguna anotación en el reverso de esta fotografía.
    Sí tengo muy presente que fue tomada en la plaza de la iglesia de Cuarte de Huerva, el pueblo donde nació Luciano Gracia. Habían decidido dedicarle el nombre de una plaza a nuestro amigo Luciano. Él estaba muy emocionado desde que unos meses antes se había enterado de este homenaje. Tuve ocasión de glosar en público la obra y la vida de nuestro amigo y luego, mientras decubríamos el mosáico con su nombre escrito en la que ya desde entonces aquí se conoce como la Plaza del Poeta, nos hablaba de su infancia en este lugar, de sus baños duranto el verano en el entonces caudaloso Huerva, de la enfermedad de su madre que llevó a la ruina económica a su familia, del saxofón del que no quiso desprenderse nunca su padre como homenaje a ella, de su ingreso en el orfanato, de su aplicación como maestro impresor y hasta José Antonio y Manuel hablaron de sus correrías nocturnas en la Zaragoza de sus mocedades.
     Hoy encuentro esta fotografía. Tan sólo quedamos vivos Eloy y yo.
     Queda la melancolía del reencuentro en una vieja imagen llena de nostalgia.

     

lunes, 11 de junio de 2012

Miguel Labordeta, un puñetazo verbal.



       Tuve en mi biblioteca casi treinta años todos los documentos literarios personales de Miguel Labordeta.  En 1.981 preparé la edición de Epilírica (Los nueve en punto)  que apareció en la editorial Lumen. Fui rigurosamente fiel a lo que el poeta quiso publicar y había escrito treinta años antes, en 1.951. Hoy, treinta años después de aquellos versos escritos hace ahora sesenta años, siguen siendo puñetazos verbales para tantos embusteros, crápulas, fulleros, políticos, banqueros, especuladores, bordes, traicioneros, falsos, poderosos, sabios de la pasta gansa, miserables, profetas de paraísos, putrefactos, asesinos de palomas y tantas cosas más.






lunes, 20 de diciembre de 2010

"Somos". Canto de identidad.

                    He aquí un canto que nos identfica.
           En estas noches frías, cuando las fuentes quedan congeladas y  el rumor de las aguas se detiene, por las calles silenciosas los mozos de las recias rondas lanzan su canta aprendida entre hogares, cumbres nevadas, páramos y cielos límpidos y  hasta los más jóvenes rapean la copla.
        Gracias a su autor José Antonio Labordeta quien nos dejó hace poco.
        Como él decía: aprieta recio, paisano.
         
          En el silencio suena la melodía de los violines.
          


http://www.youtube.com/watch?v=7kmpS-bfryE


   

domingo, 19 de septiembre de 2010

Labordeta

     Era el 23 de abril de 1983. Habíamos presentado la edición de la Obra Completa de su hermano Miguel, en el Teatro del Mercado, en Zaragoza.
    José Antonio está en el centro, rodeado por un grupo de amigos. 
    La semana pasada le remití una carta que le había escrito al comienzo del verano y que el cartero, sin saber por qué, me había devuelto. La había escrito desde las Arcadas de la plaza Capitol, en Toulouse, ciudad de exilios republicanos que él tan bien conocía. Juana, su mujer, se había dicho a través del teléfono que estaba a su lado. No me atreví a hablar con él. Sentí el quiebro de la despedida. 
    Gracias, amigo, por tu hombría de bien.
    Un abrazo fuerte, de los que tú bien sabes.
    Clemente.