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domingo, 9 de enero de 2022

Textos para un estudio de la lengua del franquismo. Alonso Bea. Teruel.

 

 

 


 Observen qué expresiones se gasta el autor de este libro-panfleto que apareció cuando aún Teruel estaba en ruinas y sus gentes arruinadas. Sustantivos adjetivados rebuscados entre la palabrería vacua. Tal como que "España era una unidad de destino en lo universal". 

Toma castaña.

 

hito de gloria hispánica.

ímpetu homicida de los bárbaros ante el dique de su fortaleza sin par.

Cruzada liberadora del pigmeo urbano.

cieno marxista depositado en Teruel.

siniestros inductores del crimen.

las harpías y granujas que infectaban la ciudad.

escoria de la sociedad, racimo de asesinos, devotos al mal vivir y del mal obrar.

sicarios de las tenebrosas checas rojas. 

 

El General Enrique Varela siempre aparecía en campaña con sus botas de caña relucidas por el sirviente ordenanza y sus protegidas manos  con  guantes blancos. Así de acicalado firmó el prólogo a las páginas que un tal Alonso Bea Martín escribió cuando ya sabía que el gaditano, ministro del ejército franquista, le había propuesto para que ostentara la Cruz Roja del Mérito militar que le suponía un arreglo pecuniario en su nómina (y todo por haber abandonado la defensa de la ciudad de Teruel y no por romper el cerco como se inventó, acusador de traidor y de cobarde al coronel Rey D´Harcourt)

            Alonso Bea, redactor desde el primer día del periódico “Lucha”, órgano oficial de Falange española en Teruel, la gozaba cuando escribía al estilo altisonante cantando a los luceros "como un hito de gloria hispánica surgía Teruel en el confín de la Patria liberada, en ruta hacia el Levante luminoso de los caballeros artífices y los artesanos caballeros. Dios lo plantó allí para que la buena causa de la civilización no se malograse, y, a fe de su ejecutoria nobilísima que cumplió honrosamente la misión durante más de un año, frenando el ímpetu homicida de los bárbaros ante el dique de su fortaleza sin par.

Con la Cruzada liberadora el pigmeo urbano acertó a elevarse a la cumbre de una importancia suma. Su abnegación, su fidelidad y heroísmo eran el orgullo de España, y aun la garantía de la victoria de nuestras armas en aquella zona tan amenazada por la hidra comunista de las poderosas regiones limítrofes.

            Del cieno marxista depositado en Teruel surgieron los monstruos que habían vivido emboscados. Surgieron para acusar, para inspirar al crimen, vaciando todo el odio y la ruindad toda de sus almas degeneradas.

            Por la menor futesa, por competencia en los negocios, por envidias o simplemente por deseos de causar mal, los siniestros inductores del crimen hacían detener primero, y fusilar después, a seres que ningún mal habían causado.

            La matanza horroriza y subleva. Cientos de mártires fueron inmolados sin otros fundamento de haber sido delatados por las harpías y los granujas que infectaban la ciudad. “La Eulalia”, “La Ferrera”, “La Eusebia”, “Las hermanas Ranas”, “La del roto”, “La rota”, “Bolea”, “Miguel el del Salduba”, “Ramón Gómez”, “El hijo del Churrín”, “Los Añoveros”, “Romero el pintor”, “El Colón”… sobresalen del plantel de monstruos que servían de confidentes a unos canallas –carne de patíbulo- que atienden por “El Obispo”, por “El Peras”, por “Marín el carbonero”, por “El Moreno”, por “El Perruca”… mandamás de las hordas invasoras que en alas del viento bárbaro y destructor llegaron a Teruel como asesinos a sueldo de Moscú, como apóstatas de hispanidad y teruelanismo –que un día abandonaron familia y hogar para nutrir las filas de mercenarios irredentos- y de marxistas responsables pusieron el máximo interés en matar y destruir.

A esta escoria de la sociedad, a este racimo de asesinos, a estos devotos del mal vivir y del mal obrar, sicarios de las tenebrosas checas rojas, Teruel los repudia y los acusa ante la Justicia de España para que sean juzgados inexorablemente".[1]

 

  1. Antonio Pallerada García. Arquitecto de la Academia general militar y del hospital militar deZaragoza. Nombrado Alcalde de esta ciudad entre 1937 y 1939. Coronel  Presidente del Consejo de guerra celebrado el 23 de octubre de 1942 en el que se condenó a muerte a ocho de la personas citadas por Alonso Bea ( vaya cómo las cita el tal plumífero). Entre ellas seis hombres y dos mujeres fusilados el 29 de mayo de 1943. Antes, dos hombres del mismo proceso no llegaron. Las torturas para que firmaran falsedades les volvieron locos y en el manicomio de Valencia murieron sin llegar al juicio. El sumario había sido instruido por el Alférez Antonio Rodríguez Pineda y la sentencia redactada por el fiscal honorífico y falangista Félix Solano Costa. La documentación en el AJTMZ


[1] Alonso Bea.- Ecos de la defensa de Teruel. Talleres editoriales de “El Noticiero”, Zaragoza, 1939. Prólogo del General Varela.

 

 

domingo, 9 de febrero de 2020

La lengua del fascismo. Teruel y Alonso Bea

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     En el año 1939 aparecía una publicación de un tal Alonso Bea. Salmantino afincado en Teruel que formó parte de las plumas incendiarias que publicaban soflamas en el diario falangista "Lucha" de la capital. 
   
   La noche del día siete al ocho de enero de 1938  se evadió de la Comandancia de Teruel huyendo como otros muchos más, escapándose mientras el Coronel Rey D´Harcourt trataba de salvar la vida de hombres, mujeres y niños heridos y hambrientos ante el cerco de las tropas defensoras de la República.
   La huida, la escapada, se producía ante el temor de lo que pudiera pasarle a él y  a cientos como él por la responsabilidad que pudieran tener en los actos ocurridos en la ciudad durante el inicio de la sublevación franquista que llevó a la guerra civil en julio de 1936 y todo el año 1937.
  Aquella huida la convirtieron los servicios de propaganda de los sublevados franquistas en heroicidad y valentía después de que, de nuevo, las tropas defensoras del fascismo se instalaran en la ciudad destruida por tantos bombardeos y cañonazos.
   Alonso Bea y ciento treinta y siete personas más fueron condecorados con la "cruz roja del mérito militar" el siete de febrero de 1939, justo un año después, a propuestas del general Enrique Varela que fue quien entró como ensalzado vencedor en Teruel el 23 de febrero de 1938.
    Este mismo general fue el que puso el prólogo al libro panfletario titulado "Ecos de la gesta de Teruel", en donde dice entre otras cosas que "esta es España, en lucha continua por la defensa de nuestra civilización, más aún todavía por el triunfo de nuestra Religión, y nadie mejor que nuestra España señala al Mundo un rumbo y una conducta pletórica de sacrificios, definida y altruista y segura de que defiende la verdad eterna, que tiene sus raices en el infinito"
   Corto se quedaba el general gaditano ante las lindezas que el tal Alonso Bea dejó escritas y que sirvieron para crear verdaderas falsedades referidas a las "cosas ocurridas en Teruel".
    Dejo a continuación una página en donde aparece parte del "eco de esta gesta alonsobeana". 
    Propongo como ejercicio lingüístico a estudiar en las aulas de bachillerato español y aun de los universitarios españoles estas veintinueve líneas que adjunto. 
    Siguiendo al maestro Victor Klemperer en su magnífico trabajo "La lengua del tercer Reich" servirá sin duda para poner en parangón con las palabras vociferadas por los tantos hijos de VOX, que ni siquiera llegan a alcanzar el léxico de Alonso Bea, aunque proclaman lindezas pijaitas monasterieles y bravuconas güevadas añorantes de pistolas fusileras.
   A lo largo de mi dilatada vida docente he sido en ocasiones perseguido, denunciado y expedientado por explicar el léxico y la sintaxis de textos que el índice eclesiástico y la censura franquista marcaban como prohibidos. 
   Pero las mariposas tienen lengua y reflexionan en la aulas en el momento en que leen, en tan solo veintinueve líneas, lindezas como estas referidas a personas señaladas con el desprecio y el odio al otro a quien había que eliminar. 
   Ahí dejo para un estudio sociolinguñistico este léxico acumulativo de sustantivos, adjetivos, verbos enroscados en el mismo cesto coviferante:
      el cieno marxista, los monstruos emboscados, el inspirar el crimen, el odio, la ruindad, las almas degeneradas, las envidias, los deseos de causar mal, los siniestros inductores del crimen, el detener, el fusilar, la matanza que horroriza y subleva, los mártires causados por las arpías y los granujas que infectaban la ciudad ... la Eulalia, la Ferrera, la... la... la... el Obispo, el Peras, el... el... el... todos monstruos que servían de confidentes a unos canallas de las hordas invasoras, asesinos a sueldo de Moscú, apóstatas de hispanidad y teruelismo, ávidos de sangre, cobardes, mercenarios irredentos, con interés en matar y destruir, escoria de la sociedad, asesinos, devotos del mal vivir, sicarios ...

  

Alonso Bea.- "Ecos de la gesta de Teruel. Zaragoza" El Noticiero, 1939.
     Este lenguaje impregnó las gónadas mentales durante muchos años de los españoles.

 El libelo de Alonso Bea tiene 186 páginas, a cual más bestia.  Miren otro ejemplo, los hay a cientos: "a lo largo de la Cruzada los campos de Teruel fueron el Jordán del heroísmo, liza augusta en que departían con el argumento de las armas el mesianismo rojo y el virtuosismo azul, clarín de reto de la España pura a la envilecida y sohuzgada, piedra fundamental de la victoriosa trilogía aragonesa. Sus entrañas se rasgaron al zarpazo violento del obús; su  patrimonio se quemó en la tea incendiaria de  la anarquía; sus hijos, gozosos y jocundos, alimentaron la lámpara del sacrificio con el torrente de su sangre" (pag. 179)
  
   ¿Les suena eso de "por el Imperio hacia Dios"?  ¿O aquella que proclamaba a España como "unidad de destino en lo universal" y a Franco, "Caudillo de España por la gracia de Dios" que siempre apareció en las monedas de níquel con la efigie del tal?


         Fue la lengua de la dictadura franquista.

martes, 5 de febrero de 2019

Teruel. Año 1938. La noche del 7 al 8 de febrero. Héroes y traidores.





     

 
José Maicas Lorente con la bandera en la mano sobre "el torico", junto a dos concejales del Ayuntamiento de Teruel sin identificar.  La foto es de Campúa (BNE) y lleva la fecha del 24 de febrero de 1938. Fueron desertores en la defensa de la Comandancia y luego considerados héroes. El coronel Rey D´Harcourt, que rindió la plaza tratando de salvar vidas, fue fusilado en Pont de Molins por tropas republicanas y luego considerado traidor por los franquistas.



El falangista Alonso Bea, el alférez-franciscano Gil Sendra, El tebib arrumi (médico cristiano), el ambicioso general Varela y el estratega Franco, que ponía de los nervios a los mandos de la legión Cóndor, junto a los desertores de la Comandancia y luego condecorados con la gran cruz de Isabel la Católica, fueron quienes falsificaron en su beneficio los trágicos momentos y sus consecuencias de aquel final del año 1937 y comienzo de 1938.
       Lean los documentos que adjunto.



El documento aparece en el Archivo Archivo Histórico Nacional , dentro de la unidad Fiscalía del Tribunal Supremo"Causa general. Pieza segunda. Teruel". En la instrucción de esa causa se encuentra también la declaración de la viuda y la hija del coronel Rey D´Harcourt que estaban presentes en aquellos momentos en Teruel y de otros militares. El coronel sería fusilado junto al obispo Polanco en Pont de Molins en 1939 y luego desprestigiado y acusado de cobardía y traición por los franquistas. Quienes desertaron aquella noche y consiguieron llegar a Santa Eulalia donde se encontraba la posicion "Terminus", puesto de mando de Franco, fueron acogidos como héroes y  condecorados con la cruz roja del mérito militar en febrero de 1939. Les dejo la relación.


 Aquí tienen algunas páginas escritas por el alférez-franciscano Gil Sendra referidas a aquella noche. Su relato completo lo pueden leer en "Cerco de Teruel", edit. El Noticiero. Zaragoza 1939.







Otro de los evadidos desertores fue el falangista Alonso Bea, también condecorado. Aquí tienen una página de su "Ecos de la defensade Teruel" (prólogo del general Varela) , edit. El Noticiero, Zaragoza 1939    



"El tebib arrumi" (el médico cristiano), Víctor Ruiz Albéniz, amigo personal de Franco desde los tiempos africanistas, se convirtió en cronista oficial de su amigo. Aquí lo tienen fumando en la posición "Terminus".  

Original en BNE.

Una página del cronista "El tebib arrumi" publicada en "Pérdida y reconquista de Teruel". Ediciones españolas. Madrid. 1939