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jueves, 1 de febrero de 2018

Hagan juego, señores, en la Trágica Mojiganga de esta Feliz y Enmucetada Gobernación





               Hagan juego, señores, en la Trágica Mojiganga de esta Feliz y Enmucetada Gobernación.


Miguel  Espinosa escribe, entre otras lindezas,  en su “Escuela de Mandarines” (1974) quiénes son los hombres que nos rigen y gobiernan. ¿Habrá en el mundo mejor especie? hace preguntarse el autor a uno de sus personajes. Y el mismo sostiene que un diarreico sólo puede ser sustituido por otro diarreico; un verboso por otros verboso, y un sopado, por otro sopado.
          Les dejo a continuación una copia del original publicado rescatado entre los libros de mi biblioteca que se salvarán del fuego eterno. ¡No hay solución!



     Cuando entonces, herrumbraban los tiempos de Su Excelencia doña Paca la Culona.
 Cuando cascó, hecho un guiñapo aflautado, encenegado de heces en melena, evacuado por su yerno Marqués del Playboy, comunicado el evento mortuorio a través de las hondas televeidiles por el banderillero Finito Carnicerito de Málaga, soterrado el parkinsoniano bajo el granito espeso del Guadarrama, llegaron atados y sometidos a la gracia de Su Magestad, luego del interpaso del chandrío tejeringoso, llegaron, atragantados, otros adláteres, dichos en los cogorcios de los abrevaderos morapios, Morrazos de Híspalis y, de contínuo, el Topero Culoestriñío, crápula semoviente de la ganadería hispanofacha, parlanchín in intimitate de la lengua de Oc, hasta que, empero, arribaron los plasmáticos de hogaño, pringaos del equis elevado al ene por ciento, dieteros del mes de cuarenta días, lobeznos tríbados celíacos hasta las posaderas ochentonas del venga coño mariano, sinvergüenzas mirandones de las vergüenzas castas de la más castiza aún reinona pendonera.
       Véanlos ahí cabeza abajo con el ojo presto avizor…

 
Pintura de Valeriano Bécquer de la serie "Los borbones en pelota"
Boca abajo. Por ver lo que fisgan.
También boca abajo... en el río revuelto del Gran Culebrón.



 … y díganme ustedes si hogaño son “los hombres que nos rigen y gobiernan” mocosos, lerdos, beodos, casados, pijaitos, rajoyones, sorayos, guindones, cabestros, pijocospis, jumaos, aplanaos, ancones, pedernales, cantineros, porcentistas, tropezones, castrones, corruptos, chotacabras, chochones, pijosdalgo, inregibles, gozques, robaculeros, morrosduva, boquepuelcos, picatostes, esquinaos, gaires, gamellones, gacheros, calçoteros, barbacillos, babiecas, astrolabios, cuscurros, zoquetes, tarugos, mendrugos, legos, prebostes, deputados, conçellers, relatores, siseros, proçecistas, catilinarios, ebrios, natalios, callacueces, cazurros, tarambainas, ababoles, lechuzos, mojones, penduleros, casquivanos, tetiveletas, correveideles, gurterleros, púnicos, aznarianos, pujolistas, cebollinos, abantos, femateros, miraguanos, pansinsales, lechecinos, setones, garrulos, carapochas…
       … todos de la misma casta… y tú más. 
     … y díganme ustedes si no ¿quiénes son aquellos que “nos rigen y gobiernan”?
        Acepten el juego, señores, y entren en la trágica Mojiganga Homofílica de esta Feliz y Enmucetada Gobernanción.


    .

     
        

martes, 30 de enero de 2018

Miguel Espinosa, escritor grande, grande.




             

        
 
          Decidirse a ordenar una nueva biblioteca puede acarrear consecuencias insospechadas.
         En muchos casos supone condenar para siempre al olvido determinados libros, autores y papeles envejecidos por el castigo del tiempo. Y aun encontrarles sitio en el derrumbadero del destrozo destinado al desguace de la pasta de papel.
         En otros, sin embargo, supone un encuentro gozoso con autores y páginas que uno tenía leídos hace demasiado tiempo y que, ahora, de pronto, aparecen necesitados de una nueva lectura más sosegada, más profunda y más iluminadora.
         Así me ha ocurrido estos días con Miguel Espinosa. Escritor nacido en Caravaca (Murcia). Escritor grande, grande.
         He vuelto a leerlo sumergido en las palabras que me atrapan línea a línea, personaje a personaje, imágenes deslumbrantes, inteligencia desbordada, saberes clásicos, realidad ficcionada de una realidad real elaborada por la mente prodigiosa de este escritor grande, grande.
         Hoy mismo, mientras me adentro en las páginas de “Miguel Espinosa, mi padre” escritas por su hijo Juan, de improviso, leo la noticia de que ha fallecido a los ochenta y seis años Mercedes Rodríguez García, la Azenaia de múltiples identidades literarias aparecidas en “Escuela de mandarines” y otras obras espinosas entre los cientos y cientos de personajes, cuyos nombres se señalan en los índices y en las notas capitulares que el propio escritor trazó en las páginas prodigiosas de su desbordada escritura imaginativa.
             Casualidades gratificantes entre los herrumbres de una biblioteca.
   Lean, lean a Miguel Espinosa. 

     Les recomiendo que vayan a este enlace. De verdad que merece la pena. 

  http://www.miguelespinosagirones.es/

¿Dónde irán a parar? Años de dale y venga. @ cac.

Enjaulados en las viejas estanterías. @ cac.

Poco a poco irán encontrando su lugar en la nueva biblioteca de Orrios. @ cac.

        



            http://www.miguelespinosagirones.es/