miércoles, 5 de octubre de 2016
viernes, 23 de septiembre de 2016
Con José Luis Sampedro por el alto Tajo.
![]() |
| José Luis Sampedro. |
El ganchero forjado en hierro es la silueta
de José Luis Sampedro.
Un
perro ha venido a beber en la taza pétrea de la fuente, aquí, en Peralejos de
las truchas.
Justo,
el reloj, sobre la fachada de la iglesia, marca el mediodía.
Cae
el sol con fuerza fiera.
Hemos
llegado aquí por seguir los senderos caminados del alto Tajo, por rememorar las
palabras leyendo “El río que nos lleva”, por dejarnos acompañar de este hombre
que nos dejó hace algunos años, aquel barbudo nonagenario que cantaba silbando,
que con su seriedad bondadosa de un risueño sabio ponía en solfa la economía
agresora de los politicastros metidos en el negocionegocio, que decía verdades
como puños mientras te invitaba a un café cuando paseaba por la orilla de los
estanques de Alhama, cuando escribía y reescribía aquel “Octubre, Octubre” que
tantos años le llevó terminarlo.
Y volvía al agua y al agua. A la misma agua y
siempre distinta, la del Tajo, que a nosotros nos trae de los mismos altos de
su nacimiento, ahora tan ni agua, allá arriba, cercana la muela de san Juan,
junto a Griegos, en la vega de su nombre, superado Guadalaviar, desparramados
los hatajos de ovejas y las vacas serranas que aguardan la llegada otoñal para
viajar al extremo en la trashumancia.
Vamos
caminando, a lomos de cuatro ruedas, ya ven, María de la Encarnación y yo. Hubo
un tiempo que caminé, entonces a pie, desde estas estribaciones de la Ibérica,
por tierras que son, en los papeles, de Teruel, de Guadalajara de Cuenca. Por
tierras quebradas por donde los ríos se han ido abriendo camino. Desde esta
elevación, el Tajo, el Cabriel, el Cuervo, el Guadalaviar y otros manantiales
llevan sus aguas hasta el Mediterráneo y el Atlántico, allá en Lisboa.
Hoy
iniciamos un camino breve desde este Peralejos de las Truchas por caminos de
tierra apretada por donde los camionacos de altas ruedas transportarán la
maderada que en algún tiempo condujeron los gancheros. Hoy el camino sirve para
ir parando, mirando, recordando la novela de Sampedro, con la distancia que da
el tiempo. Ya no quedan gancheros, ya sólo ahora recorren estos caminos las
gentes que se recogen con sus familias en la ribera, junto a algún remanso del
río Tajo, allí donde dormitaban en las noches aún frías de los mayos del
deshielo los gancheros llenos de fatigas. Hoy son gentes que quieren reposar un
tanto por las aguas tranquilas que emergen en la laguna de Taravilla, que
burbujea mientras nace después de filtrase entre estas piedras donde los pinos
se agarran buscando el cielo. Los pinos que son la riqueza, los múltiples pinos
que dieron trabajo con su resina y sus tronzados a los gancheros que llevarían
la maderada hasta la placidez de Aranjuez. Los pinos que tenían el primer
remanso después de salvar el salto de Poveda que acoge en su abruptez a algunas
gentes que quieren disfrutar sus chorros entre las piedras, aprovechando la
cascada formada cuando se dejó sin terminar lo que hubiera sido una minicentral
eléctrica, porque las deficiencias en la construcción llevaron a las
filtraciones. Un salto construido piedra a piedra llevadas una y otra, y otra y
otra, a lomos de mulos por estos angostos parajes, conducidos por las mismas
gentes que también fueron gancheros, que conocían las rocas, las zarzas, los
guillomos, los enebros, los rebollos y los pinos como nadie.
Salimos
de estos parajes, no hay más, en silencio, sobre las cuatro ruedas, y, por la
hoz angosta de Beteta, dejamos la serranía y damos en Puente Vadillos donde se
juntan el Guadiela y el Cuervo.
Los
edificios que fueron residencia de los empleados de la fábrica de grafitos
están vacíos, los jardines de las casas pudientes de los ingenieros de
Carborundum han sido invadidos por la maleza, las naves de la que fue pujante
industria que dio trabajo a gentes de la serranía se ha quedado en nada. La
empresa decidió dejar estos lugares. En el patio de la escuela que hoy es un
“centro rural agrupado” aún corren algunos niños, hijos de los pocos empleos
que ofrece la embotelladora del Solán de Cabras, que lleva sus aguas hasta las
mesas lejanas, junto a los chóferes de los camionacos que hacen cola para
cargar conduciendo horas y horas de soledad con sus manos al volante.
A
nosotros nos queda la soledad plácida de una mañana caminada por la ribera del
Guadiela hasta la presa cerrada junto al antiguo molino de Chincha.
Sólo nosotros con el agua remansada,
rememorando a José Luis Sampedro.
| Iglesia de Peralejos de las Truchas. Fuente dedicada a José Luis Sampedro. @ cac. |
| foto @ cac. |
| José Luis Sampedro conduce la maderada sobre las aguas. @ cac |
| El rumor de las aguas en el salto de Poveda. @ cac. |
| El salto de Poveda. @ cac. |
| La roca es una boca gigante en el embalse de Chincha. @ cac. |
| Desde el Molino de Chincha, la plácida soledad. @ cac |
jueves, 15 de septiembre de 2016
Cementerio de Alfambra.
Ayer leí en "Vestigios de la
guerra civil en Teruel" un escrito que firma "Edu Arnas", a quien no conozco. En él realiza algunas afirmaciones referidas
al cementerio de Alfambra que creo necesario comentar.
1.- Señor
Edu Arnas: ¿Se dio usted cuenta, al entrar al cementerio, que la pared de la
parte izquierda es mucho más antigua que la de la derecha? Responde eso a la
ampliación del cementerio. Hacia 1950 se comenzó a enterrar en la segunda. No
todas las tumbas están igual de atendidas. Lo hubiera podido comprobar si
hubiera descendido hasta la pared sur, la de más abajo. Cada familia atiende la
tumba de sus familiares como cree conveniente. Ni hay tiros ni pedradas en
ningún sitio. Curiosamente en esa parte izquierda hay tumbas con forjas de
hierro de valor artístico y no precisamente representando aspectos religiosos.
Aparecen en sus mismas fotografías. Ha ensalzado usted la bandera ¿se ha
preocupado de averiguar a quién corresponde esa tumba? ¿Por qué la madre de quién
está ahí la conserva así?
2.- La
columna "Torres-Benedito estuvo en Alfambra desde agosto a noviembre de
1936, pero, que yo sepa, no enterró a nadie ahí. Sí están soldados de la 81
División, algunos muertos en los bombardeos de 1937 y en el frente de Portalrrubio.
Sus familiares les hicieron un homenaje hacia 1990 pero poca gente se ha preocupado
después de sus tumbas. En efecto, la
columna Torres-Benedito y en concreto la centuria 13 de CNT-FAI se integró,
bien a su pesar, en esa 81 Brigada Mixta que pasó a depender del Comandante Galán. Esto trajo, entre otras consecuencias,
que se acabaran los asesinatos de civiles en Alfambra. La centuria 13 aludida
dejó en la partida de la Serna y el barranco de la Reina 12 muertos entre el 18
de septiembre y el 31 de octubre de 1936. A algunos no pudieron llevarlos al cementerio
sus familiares.
3.- Entre
los días 1 y 9 de agosto pasado fue exhumado, junto a las tapias de una
paridera en Argente, una persona asesinada en el verano de 1936 por los
sublevados contra la República. Era de Alfambra, sus familiares directos viven
ahí. Sus restos serán enterrados en fecha próxima en Alfambra de la manera que
crean conveniente.
4.- He visto
la fotografía de su facebook. Ya veo que ha subido con su viejo seiscientos
hasta la iglesia antigua de Alfambra. ¿Sabe usted que está pisando lo que queda
de las tumbas que existían hasta que a comienzos del siglo XVII se construyó el
nuevo cementerio (hoy desaparecido) que estaba frente a la fachada sur de la
iglesia actual? ¿Sabe que quien compró hace unos treinta años esa iglesia en subasta
pública iniciada por el Gobierno español se llevó por delante con una máquina
lo que encontró hasta que las gentes del pueblo pararon?
Es necesario ser riguroso con la Historia.
| Tumba en el cementerio de Alfambra. Foto de Clemente Alonso Crespo.- |
| Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo. |
| Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo.- |
| Tumba en el cementerio de Alfambra. Fotografía de Clemente Alonso Crespo.- |
Les copio lo que escribió "Edu Arnas"
Hola, sigo vuestra página aunque no suelo escribir en ella. Queria comentar una cosa que me ha parecido curiosa. Hace unos dias camino de Teruel pasé por Alfambra y una de las cosas que visité fue el cementerio. A la izquierda había toda una serie de antiguas tumbas destrozadas e incluso con tiros o pedradas en lápidas y placas, y a la derecha tumbas mas modernas e intactas y con frases como "aqui yace fulanito; orgulloso español" y cosas por el estilo.
Tuve la sensación de que el camino que divide el cementerio en dos partes (la izquierda y la derecha) dividiera algo mas que el cementerio. Me dió mucha pena ver aquellas tumbas de "luchadores por la libertad y la democracia" en aquel estado tan lamentable y el otro lado en tan buen estado e incluso con banderas (cosa bastante inutil en un cementerio).
¿Alguno de vosotros teneis mas información?. Tengo algo mas que curiosidad por saber que pasa allí. Pongo fotos en las que vereis la diferencia claramente. Gracias y saludos.
Hola, sigo vuestra página aunque no suelo escribir en ella. Queria comentar una cosa que me ha parecido curiosa. Hace unos dias camino de Teruel pasé por Alfambra y una de las cosas que visité fue el cementerio. A la izquierda había toda una serie de antiguas tumbas destrozadas e incluso con tiros o pedradas en lápidas y placas, y a la derecha tumbas mas modernas e intactas y con frases como "aqui yace fulanito; orgulloso español" y cosas por el estilo.
Tuve la sensación de que el camino que divide el cementerio en dos partes (la izquierda y la derecha) dividiera algo mas que el cementerio. Me dió mucha pena ver aquellas tumbas de "luchadores por la libertad y la democracia" en aquel estado tan lamentable y el otro lado en tan buen estado e incluso con banderas (cosa bastante inutil en un cementerio).
¿Alguno de vosotros teneis mas información?. Tengo algo mas que curiosidad por saber que pasa allí. Pongo fotos en las que vereis la diferencia claramente. Gracias y saludos.
lunes, 5 de septiembre de 2016
Tres en una jabeda
Para mi amigo el historiador Serafín Aldecoa Calvo que estos días pasados nos habló y recordó las construcciones de piedra seca, arcilla y paja con que se construían, entre tapial y adoba, los pajares por los que muchos de nosotros comenzamos nuestras vidas
Era cuando entonces. Hace ya más de sesenta
años. Los tres cobijados por una jabeda. Era entonces. Cuando los últimos días
de la trilla. Cuando las últimas parvas. Cuando ya comenzaban a llegar las
tronadas y el abuelo apuraba los días con los últimos fajos de la hacina. Eran
las parvas del centeno y alguna con los de la avena segada y amontonada sin
más. Ya el rubión y el morcacho estaban en el granero. Ya eran los últimos días
del correteo de los zagales por las orillas de la parva, medio molidas entre
los cañotes con espigas. Los metieron debajo de la jabeda y les hicieron un
retrato. Alguna vez los llevaron los mozos de la casa dentro de la misma
jabeda. La que ahí está. La que servía para transportar la paja después del
aventeo. Hacían falta dos fuertes brazos delante y otros detrás para llevarla
hasta el pajar. Allí quedaba la paja volteada y al regreso los zagales se
metían dentro y los mozos los llevaban como si fuera la paja y los tiraban
revolcados entre la que quedaba en la era. Ya digo, después del aventeo. Y
aquella tarde les hicieron el retrato. ¿Quién sería aquel que hace más de
sesenta años tenía una cámara fotográfica por estas tierras perdidas en los
veranos del venga y dale a las fatigas de la siega, del acarreo, de la trilla,
del trabajo y más trabajo sin más, del cansancio de la labor de todos los días?
No lo sé. Pero ahí está la fotografía. El retrato como decían. Para el recuerdo
del hoy. Con el tiempo ha aparecido entre los cajones de la guarda y los
recuerdos avivados de la memoria. Son niños, están felices, como vestidos bien
pinchos para el retrato. El más pequeño, contento, risueño, como rascando el
picor que le producen los restos de los cardos en sus pies descalzos, sin
sentir el picazón de los pinchos en su afán de conocer el mundo que aún no
entiende. El del centro muestra ya una picaresca algo somarda atrapada con sus
ojos y sonrisa y sus manos entrelazadas. El otro escrutina con sus ojos
castigados por el sol al mismo fotógrafo. Acuclillado sobre sus alpargadas
recién estrenadas muestra por su bragueta sin botones, sin saberlo, el pispajillo
incipiende de aún su niñez. Los tres contentos. En el final del verano. Con las
últimas parvas del verano. Metidos en una jabeda. Hace más de sesenta años. Era
cuando entonces.
Aquí dejo algunas fotografías de pajares de antaño y hogaño.
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