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| Lavadero de Alfambra. Construido en 1925. Costeado por el Dr. Enrique López Sancho. |
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| Teruel diario. 12 julio 1926 |
| El médico Enrique López Sancho. Benefactor de Alfambra |
Enrique
López Sancho (1862-1945)
Se tiene la idea de que la recuperación de la
medicina en la Valencia del último cuarto del siglo XIX quedó frustrada a
comienzos del siglo XX. La organización del mundo académico era centralista y
muchos profesores deseaban ir a Madrid a ocupar los puestos mejor valorados. En
Valencia se produjo efectivamente una falta de institucionalización científica
y una disminución de la producción científica. Sin embargo, es cierto que la
medicina del siglo XX sigue estando insuficientemente estudiada. Hubo personas
y grupos que mantuvieron un nivel digno. Este es el caso de Enrique López
Sancho, seguidor de la tradición de Francisco de Paula Campá y de Manuel
Candela Pla, quien permaneció en su cátedra de Clínica ginecológica hasta 1918
siendo sustituido por Manuel Martí Pastor.
Enrique López Sancho nació en Valencia el 16 de
agosto de 1862. Su padre era cirujano sangrador del entonces pueblo de
Campanar. Más tarde estudió medicina e incluso llegó a hacer el doctorado en
Madrid. Enrique tuvo una hermana y dos hermanos, Vicente y Emilio, que también
se dedicaron a la medicina.
Tras estudiar el bachillerato en el Instituto de
Valencia, Enrique ingresó en la Facultad de Medicina en uno de los momentos de
mayor relieve de la escuela médica valenciana. Desde el principio se sintió
atraído por la cirugía. Uno de sus maestros fue Miguel Más Soler, principal
figura valenciana de la etapa inicial de la cirugía cavitaria y visceral
posibilitada por la antisepsia. Estuvo en París con Lucas Championière y otras
figuras médicas. Era un decidido intervencionista (1). López Sancho fue alumno
interno por oposición en 1880. En 1886 obtuvo una plaza de médico en el
Hospital Provincial por oposición, donde estuvo por un periodo de ocho años.
Llegó a ser director facultativo del mismo (2).
En 1894 obtuvo la cátedra de anatomía topográfica
o quirúrgica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago (3). Se
trasladó de inmediato a Sevilla (4) y después a Cádiz donde desempeñó la
cátedra de Medicina operatoria (5). Por concurso de traslado pasó a la Facultad
de Barcelona en 1898, pero permutó la plaza con la de Alejandro Planellas y
vino a Valencia como catedrático de Obstetricia y Ginecología en 1899,
sustituyendo a Francisco de Paula Campá (6). Tenía entonces veintisiete años y
mantuvo este puesto hasta su jubilación el 3 de septiembre de 1932 (7). Un año
antes fue nombrado Decano honorario de la Facultad de Medicina de Valencia (8).
En un principio López Sancho ejercía como
cirujano general, pero poco a poco se fue especializando en cirugía
ginecológica. En 1898, por ejemplo, participó en el Primer Congreso
Hispano-Portugués de Cirugía (9) donde intervino aportando su experiencia con
algunos enfermos de fístula salivar. Su actividad durante los primeros años
quedó reflejada en la publicación Notas clínicas y estadísticas de los trabajos
realizados en la sección de Ginecología de la Facultad de Medicina de Valencia.
Curso 1904-1905 (10). En ella se cuenta que se hicieron setenta laparotomías y
fallecieron seis enfermas. Se informa también de que las enfermedades más
frecuentes fueron las infecciones del aparato genital y los epiteliomas de
cuello de útero. Fueron asistidas 294 mujeres y se practicaron 165
intervenciones quirúrgicas.
López Sancho desarrolló una amplia labor
científica y llegó a publicar muchos trabajos, aunque se carece de momento de
un listado completo de los mismos. Hizo detallados estudios sobre el drenaje
intraperitoneal y el desagüe intraperitoneal en las laparotomías ginecológicas.
Logró reducir la mortalidad postoperatoria, pero trató de depurar la técnica
con el fin de evitar hemorragias y exudados.
López Sancho fue uno de los primeros ginecólogos
que empleó la raquianestesia en las laparotomías. Sobre el tema impartió una
conferencia en el Instituto Médico Valenciano (11) en 1920 que se publicó
después en la Revista Española de Obstetricia y Ginecología. También fue uno de
los que se mostró partidario de movilizar a las laparotomizadas al tercer día,
contrariamente a lo que sucedía entonces, que eran doce días o más. Fue uno de
los introductores en Valencia del uso terapéutico del radio. En concreto lo
empleó por vez primera en 1913 en una enferma con epitelioma de cuello de
útero. En la segunda década del siglo XX comenzó a haber en España una
preocupación por los cánceres y su tratamiento.
En abril de 1913 se celebró en Valencia el tercer
Congreso Nacional de Ginecología, del que López Sancho fue su presidente y
organizador (12). En 1921 publicó El desagüe intraperitoneal en las
laparotomías ginecológicas. En él señala que de 1.622 laparatomías practicadas
hasta el 1º de marzo de 1921 arroja, en la primera etapa antes de perfeccionar
e implantar debidamente el desagüe peritoneal, el 12 por cien de mortalidad
entre 160 laparatomías; 8 por cien entre 342 en las que se prodigó el drenaje;
4 por cien entre 120 últimamente practicadas, en las cuales "se ha
desterrado el desagüe cada vez con mayor fuerza y convicción" (13).
En 1924 se publicó su Tratado de Ginecología
general clínica, un volumen de más de quinientas páginas, editado en Barcelona,
que gozó de gran difusión en su época. Está prologado por el catedrático de
Ginecología de París J.L. Faure. Divide su contenido en nueve capítulos: 1.
Concepto e importancia de la Ginecología. 2. Anatomía del aparato genital. 3.
Estudio biopatológico de la serosa peritoneal, en sus aplicaciones a la
Ginecología. 4. Fisiología del aparato genital. 5. Semiología general. 6.
Etiología y patogenia. 7. Diagnóstico general. 8. Tratamiento de las
ginecopatías en general. 9. Pubertad. En el prólogo López Sancho señala:
"Es necesario haber pasado personalmente por
las etapas evolutivas que ha recorrido nuestra especialidad, para sentir muy
hondamente el triunfo alcanzado, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento
de las lesiones genitales. En mi época de estudiante, practicó la primera
laparatomía ginecológica en esta ciudad el Profesor clínico de nuestra Escuela
de Medicina, D. Miguel Más, en el año 1882. Parecíame imposible que aquella
operada pudiera reaccionar ante la enorme abertura del vientre, para dar salida
a un quiste de grandes dimensiones. Rodeados de la atmósfera antiséptica del
spray; empleando servilletas, previamente sumergidas en líquidos antisépticos;
las manos desnudas con el epidermis deteriorado por la acción de las
substancias microbicidas, etcétera, etcétera, prácticas sucias, inútiles y
perjudiciales, para venir a confesar, después de largos años de estudio, que la
salvación de la operada se encierra en la fórmula sencilla de no hacer nada,
dejando las cosas como la Naturaleza las presenta, con la simplicidad más
candorosa. Y en estas condiciones, se ha llegado a la perfección casi absoluta,
pues bien puede decirse así, de la técnica de la moderna operatoria, por los
resultados que ofrece..." (14).
En 1931 se publicó la segunda edición ampliada en
dos volúmenes con el título Tratado de Ginecología general y especial. López
Sancho cedió los derechos de la obra a la Asociación Valenciana de Caridad, que
había fundado otro médico, José Sanchís Bergón (1860-1926) y que dirigió su
hermano Emilio (15).
En 1828 López Sancho dio el discurso inaugural de
curso de la Universidad de Valencia sobre La Orientación quirúrgica (16). Habla
del trípode quirúrgico formado por la Anatomía, la Técnica y la Antisepsia, así
como de las responsabilidades del cirujano y de los sinsabores que en algunos
casos trajo la anestesia. Borrás (17) destaca un párrafo que merece ser
reproducido: "Conceder agilidad a la mano tosca y gruesa, dar fuerza y
precisión a la mano delgada y nerviosa, aprender a ejecutar con la mano izquierda
lo que la derecha fácilmente ejecuta, aun representando un progreso necesario,
no es el todo de la rapidez. Porque en ciencia viva interviene el cerebro e
interviene también la consciencia, y ella mide, con la ciencia, la sucesión y
el tiempo de todas las maniobras del cirujano. Así, pues, se necesita concepto
claro de la lesión; concepto preciso no sólo del diagnóstico de momento, sino
del porvenir de la lesión y del enfermo; indicación limpia de la manera de
obrar, que es única e inequívoca, y ejecución correcta y ordenada, de cuyo
sabio proceso depende la salud, la vida o, en caso contrario, el fracaso, la
impotencia funcional o la deformidad anatómica”.
En 1929 participó en el III Cursillo de
Traumatología y Cirugía Ortopédica en el Hospital provincial de Valencia
(18). En 1931 fue miembro organizador del Congreso Hispano-Portugués de
Tocología y Ginecología que se celebró ese mismo año en Madrid (19).
López Sancho presidió el Instituto Médico
Valenciano desde 1905 (fue elegido en diciembre de 1904) a 1910. Durante su
mandato se solucionaron los problemas que rodearon la donación de Faustino Roel
para premios. Aumentaron las actividades consistentes, sobre todo, en cursos
sobre temas especializados o conferencias. En 1906, por ejemplo, hubo varias de
tema ginecológico y obstétrico y un curso sobre "Asuntos
ginecológicos" que impartió Manuel Martí Pastor (1876-1952). En marzo de
1907 el propio López Sancho dio una conferencia sobre Una nueva operación para
corregir los prolapsos genitales, y Vicente Pallarés Iranzo (1882-1953) otra
sobre Juicio crítico e indicaciones de la histerectomía abdominal. El año de
1909 fue especial. Los estudiantes de la Academia Médico-Escolar refundaron su
Asociación y se vincularon al Instituto. Nada más empezar el año, encabezados
por Salvador Monmeneu, comenzaron a organizar un acto en homenaje a Charles
Darwin al conmemorarse el centenario de su nacimiento. Desde los inicios tuvo
connotaciones progresistas y anticlericales. Invitaron a Amalio Gimeno, Odón de
Buen y Miguel de Unamuno. Finalmente fue este último el que se trasladó a
Valencia. Los estudiantes tuvieron de su lado a Peregrín Casanova, propagador
del darwinismo en España, el diario republicano El Pueblo, y al
Ayuntamiento republicano de Valencia, excepto los concejales y funcionarios más
conservadores. También recibieron ayuda económica del Instituto. Finalmente el
acto se celebró en febrero en el Paraninfo de la Universidad con la
participación de Unamuno, Juan Bartual, Peregrín Casanova y Eduardo Boscá. Se
implicaron además Peset, Pastor, Morote, Gil y Morte y Concepción Aleixandre,
una de las primeras licenciadas de España. El acontecimiento tuvo mucha
repercusión en la prensa local y nacional tanto a favor como en contra.
Finalmente se publicó un número especial de Tribuna médica, órgano de la
Academia Médico-Escolar, que recogió, entre otros, las intervenciones de la
noche del 22 de febrero. No obstante, parece que como Sociedad, el Instituto no
se implicó demasiado; sí lo hizo un buen número de sus asociados.
Ese mismo año tuvo lugar en Valencia la
Exposición Regional. Amalio Gimeno Cabañas visitó la ciudad para poner la
primera piedra del nuevo edificio de la Facultad de Medicina. El Instituto fue
el encargado de organizar el homenaje.
López Sancho ingresó en la Real Academia de
Medicina de Valencia el 28 de junio de 1903. El tema de su discurso fue
Apendicitis. Tratamiento quirúrgico. Le contestó el catedrático de José Machi
Burguete. En esta misma institución López Sancho contestó a su vez los discurso
de ingreso de Lorenzo Colomer Peris en 1914, Francisco López Vicent en 1926, y
Pedro Tamarit Olmos en 1928 y de Nicasio Benlloch en 1934. Fue su presidente
entre 1928 y 1930.
En 1926 prologó el Tratado de Ginecología de
Emilio Forgue y Jorge Massabuau, versión española de Manuel Portaceli y
Ortells. (Barcelona, Pubul, 1926). En 1901 prologó el Atlas-manual de cirugía
operatoria de Otto Zuckerkandi, traducida al castellano por Rafael Martínez
Seguí (Valencia, Pubul y Morales, 1901).
En el diario El Sol aparece como concejal del
Ayuntamiento de Valencia nombrado después de cesar a los concejales
Republicanos, Demócratas, Albistas, Conservadores, Jaimistas y
Tradicionalistas( 20). También le fue concedida la Gran Cruz de Isabel la Católica
por la organización y presidencia del III Congreso Español de Obstetricia,
Ginecología y Pediatría.
Según un alumno suyo, que fue interno, era un
trabajador incansable, "se desvivía por sus enfermas y operadas, y en
casos graves acudía a la sala a cualquier hora del día o de la noche, pues la
dirección y el cuidado de sus casos no lo delegaba más que en su ausencia. Era
muy sentimental; sufría cuando se agravaban o fallecían sus operadas” (21).
Murió en Valencia el 18 de marzo de 1945.
José L. Fresquet Febrer. Instituto de Historia de
la Medicina y de la Ciencia López Piñero (Universitat de València-CSIC). Abril
de 2014.



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