Un inmenso grito de dolor.
Un silencio extremo saciado de tristeza.
Unas mariposas anidadas revueltas en vómito.
Un paren el mundo que me apeo sin remedio.
Un hagamos, todos, cuanto podamos, lo que debamos hacer, lo que debamos callar.
Un desprecio infinito, un desaparezcan para siempre las malas gentes que, con tanta tragedia, con tanto sufrimiento, agitan banderitas, berrean consignas, pezuñean los suelos españoles y aun mundiales y devoran a sus hijos.


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