jueves, 2 de julio de 2015

Cuando vuelva de la siega, asómate a la ventana.


 


 
 






Imperio Argentina - Nobleza baturra - 1 - YouTube

www.youtube.com/watch?v=EKqWSNQrWyY
Mar 26, 2010 - Uploaded by CantaRoable
Imperio Argentina - Nobleza baturra - 1. CantaRoable ... Que hermosura de escena de NOBLEZ BATURRA ...


    Cuando vuelva de la siega
asómate a la ventana
que a un segador no le importa
que le dé el sol cara a cara.

     Estos días, con la bochornera sobre la espalda, ha acudido a mi memoria la copla cantada por Imperio Argentina, reflejada en las imágenes retratadas por Enrique Gaertrer en la película que se llamó “Nobleza baturra”.
     Nunca me he creído aquello de nobleza y menos aún lo de baturra. El título debió responder a intereses de los topicazos de siempre entre unas y otras gentes de la geografía hispana.
    Sí he creído siempre, y aún creo, en el esfuerzo de las gentes apegadas a la tierra como medio para ganarse el pan generado por esas espigas que ondulan en las primeras tomas de la película. Esas gentes de la tierra adentro, aragoneses de la tierra seca, que han estado un día y otro mirando al cielo esperando la lluvia y temiendo el pedrisco, esas gentes, digo, por fin, por estas fechas de los comienzos de las calorinas sofocantes, echan a segar en el inicio de la recogida de la mies.
   Esas imágenes, hoy, para los descendientes de esos campesinos, no tienen más sentido que el de un tiempo pasado, desconocido. Hoy, esos mismos campos, igual de resequidos que antaño, igual de feraces o empobrecidos que entonces, son cosechados en un santiamén.
  No estoy aquí para decir que todo tiempo pasado fue mejor, ni para llenarme de nostalgia irredenta. El campesino de entonces trabajaba con lo que tenía  a mano, con los utensilios de que disponía. Lo mismo que hacen los de ahora. Si a aquel le sirvieron, éste los necesita de igual manera.
  No estaría mal que el de ahora (el de entonces ya no está) conociera esas imágenes mientras dentro de su cabina en la parte alta de la cosechadora, con aire acondicionado, ordenador a bordo y gepeese que le traza las coordenadas remitidas a quien le traerá el depósito lleno de gasolina, no estaría mal digo, que además de acabar la jornada dolorido, hambriento y sediento, llevara en su retina esas imágenes que resumen su propia historia.
 No hablo de nostalgia, hablo de vida, de esfuerzo, del trabajo de entonces, ni más ni menos como el de ahora, que aquí ni Dios regala nada y menos con la que nos sigue cayendo un día y otro con estas gentes que  hicieron hipotecarse hasta ahogarse a veces, a esos que conducen esa cosechadora, ese tractor, ese remolque a medio llenar que hará imposible el pago de capital aumentado por los intereses que esos Bancos de la bancarrota les han concedido.
 Si ahora tienen dificultades dinerarias, entonces no las tuvieron menos. Y en donde hoy son maquinarias de diseño industrial entonces fueron herramientas añejas cuyos nombres debiéramos conocer y que podemos observar en esas imágenes que se deslizan como el trillo tirado por los mulos arreados por la mano y la voz de Imperio Argentina.
   Con el verbo “cosechar” el campesino de hoy tiene el ciclo de la añada. El campesino de entonces necesitaba unos cuantos más. Tenía que segar con hoz, dallar, engavillar, atar los haces llamados fajos antaño, atrenalarlos en el bancal, cargarlos en el carro, hacinarlos en la era, tender la parva, trillarla dando vueltas y vueltas, tornearla, barrastrarla, aventarla y porgar los granos. Todo eso es hoy “cosechar”.
  Mientras el campesino de hoy cosecha oyendo una emisora de radio o escuchando en la play la grabación de su disjoky preferido, el de entonces sacudía la modorra de la chicharrina sobre el trillo marcando el compás con el palo de la zurriaga y cantaba aquello de
                 El que quiera trillar bien
                 que vaya siempre corriendo
                 a los altos y a los bajos,
                 a las orillas y al medio.
                 
            
                                                           
 Y ambos dos acababan la jornada doloridos y contentos pensando en que mañana tengo que levantarme temprano para engrasar los engranajes de la máquina, o en que tengo que preparar el pienso en los pesebres de la cuadra porque los mulos acaban cansinos de tanto dale y venga un día sí y otro también.
 Y ambos dos se acuesten derringados por la máquina o molidos como la misma parva y piensen, cada uno a su manera, en la vieja jota cantada en la siega o en la trilla, aquella que dice
           Por la mañana rocío,
           a medio día calor,
           por la tarde los mosquitos,
           no quiero ser labrador.


  Los tiempos han traído nuevas maneras para extraer de la tierra los frutos que no se dan sin esfuerzo, sino con tesón, sin topicazos baturros. Los tiempos son distintos. Tan distintos que es necesario conocerlos, saber que la tierra es la misma, que las gentes son iguales que siempre, que habitan en estas extensiones de pegujales sementeros muchas menos persona que entonces, que se tuvieron que ir hacia ciudades donde ya la vida se ha puesto aún más difícil que aquí, que lo hicieron por ser labradores sin tierra y que la poca que tenían la malvendieron, que ahora quisieran tener un terruño y la casa de un su abuelo que perdiera una batalla, que el que cosecha encima de la máquina o espera a la sombra del remolque quisiera encontrar una moza como encontró su abuelo a su abuela, que trabaja y trabaja y se mueve con su coche de un lugar a otro, que hasta se acerca unos días a las fiestas, playeras o no, de aquí y de allá, que sabe que faltan gentes, que este año ha sido el primero que se ha cerrado la escuela, que hace veinte años que no ha nacido nadie aquí, que todo el mundo tiene más conocimientos de las herramientas con que trabaja, que en el pueblo casi todos son viejos que se van muriendo poco a poco y que para cuidarlos han tenido que venir gentes de otras tierras lejanas, más lejanas de las que se fueron sus familiares y que convendría que conocieran unos y otros una recia jota que también cantaban sobre el trillo sus ancestros al ritmo cansino y sin pausa de los mulos
                    Si mi madre fuera mora
                      y yo nacido en Argel,
                      renegara de Mahoma
                      sólo por volverte a ver.
Buscando la esperanza. @cac.

    


domingo, 28 de junio de 2015

Mis manos, lo único que tengo

Estas son mis manos, lo único que tengo






      El fotógrafo había cubierto la puerta del corral que daba a la curva de La Callejuela. Eran las fiestas de finales de Julio. Algunos aún no habían terminado la siega, otros andaban ya con el acarreo de la mies. Al lado, en la Plaza-Lonja, un acordeón marcaba el ritmo del pasodoble con el que bailaban los mozos y las mozas. La abuela llevó de la mano a sus nietos. La madre los vistió en un santiamén con las mejores ropas que tenían. El fotógrafo les dijo que mirasen a la cámara negra así y así. Se puso dentro de la caja tapada con el paño negro. Apretó la pera y, al rato, ya se veía el retrato tomando forma en el pozal con agua nitratada.
         El tiempo ha ido rasgando la fotografía, como ha ido dando rasgos personales a la vida.
      El nieto vestido de blanco debe tener ahí unos tres años. Mira a la cámara con ojos de sorpresa, abiertos hacia un mundo desconocido, con las manos dispuestas a tomar el tiempo de sus juegos.
         El otro nieto debe rondar los siete años. Le han hecho poner una camisa blanca y encima una chaqueta de no se sabe quién. El fotógrafo le ha dicho que apoye una mano sobre la rodilla de su abuela y que la otra la ponga en su bolsillo. Mira a la cámara porque así se lo han indicado. Parece como si estuviera pensando en otras cuitas. "Esto del posar no es para mí."
           La abuela es quien ha querido retratarse con sus nietos. ¿Para que quede su recuerdo? ¿Porque es una manera de tenerlos mirándolos luego en el silencio de los días retratados? Porque los quiere, sin más. Porque ser abuela es manifestar algo especial que se transmite en ocasiones con afectos íntimos llenos de silencios.
           La abuela, con su toquilla negra tejida por ella misma dando puntadas a las agujas, con su cara reflejo de la vida que le ha ido surcando el día a día, labrada por los tiempos y el esfuerzo deja caer sus manos, como sarmientos leñosos encallecidos por el venga y dale del trabajo diario de la vida. 


 Estas son mis manos, es lo único que tengo y es lo que os dejo.



En Orrios (Teruel)
Hacia 1952.
La abuela: Novata Minguijón Villalba
Los nietos: Felipe (de blanco) y Clemente Alonso Crespo.-



viernes, 19 de junio de 2015

Aznemos el camino un par de ratos juntos



         Entre mis papeles he encontrado a este "yupi" escrito y descrito más abajo. Miro la fecha en que le dí a las teclas por entonces y lleva la indicación de hace veinte años, 1995. ¿A quién me encontraría por la calle para que se me ocurriera describir con "palabritas de salón de terno florido?
        ¡Je, je! qué risa la de entonces. En dónde estaban ¿en el Parlamento? ¿Esperando el sobrero para desollarlo? 
    Ahí están, sí señor. Como en Longares, donde cuatro huevos son dos pares.

¡Coño! Dos son un par y en Longares cuatro huevos son dos pares, ¿y el sobrero para cuándo?






martes, 16 de junio de 2015

Sí a la democracia, sí a la justicia, sí a la libertad, sí a la vida.





      Hace ya bastantes años, cuando aún el Generalísimo lo era en España por la gracia de Dios, a quien estas líneas escribe acudían algunas ocurrencias peregrinas cuando trataba hacer reflexionar a sus alumnos a la hora de explicarles conceptos lingüísticos como “significante” o “significado”, o “denotación” y “connotación”.
            Teníamos entonces a mano tan sólo una linotipia de aquella que llamábamos “vietnamita”. Y, con  las manos manchadas de tinta, imprimíamos una a una las copias que entregábamos a nuestros alumnos al comienzo de nuestras tareas diarias.
     Recuerdo ahora una de aquellas hojas volanderas. Es esta que traigo ahora aquí.



   Sí, se trata de un dibujo de Quino con su personaje Mafalda. Yo dejaba que los alumnos observaran los trazos del dibujo, la expresión de la cara de la protagonista y las palabras escritas por su autor y puestas en boca de aquella niña traviesa.
    Algunos alumnos y alumnas se lo pasaban en grande y además aprendían conceptos lingüísticos. Otros y otras torcían el gesto. Y en alguna ocasión asomó por detrás la geta del bigote astifino recortado de algún padre que soltaba el exabrupto contra el profesor y alguna mamá que se escandalizaba con la mamarrachada.
   Hoy, muchos años después, y en estos días donde se mezclan las alegrías con las caras largas, las malsonancias lingüísticas con el señorío de algunos munícipes, las espantadas por la gatera con el reconocimiento democrático, qu les propondría a mis alumnos que escribiesen denotando y connotando las fotografías que reproduzco a continuación.
  Para facilitarles la tarea les propondría que hiciesen uso de un diccionario imprescindible en cualquier hogar de habla española: “El diccionario de uso del español” de la insigne trabajadora y sabia María Moliner.
  Por si no lo tienen a mano ahí les van unas cuantas palabras recogidas en este diccionario. La lección consiste en aplicarlas convenientemente a las fotografías que se adjuntan.
   Ya me dirán.
Cagarrita, cagón, cagarria, cagueta, pusilánime, cobarde, corto, poca cosa, pirómano, pústula, purísima, honrado, cabal, honradez, igualdad, desahucio, decencia, probo,  pobreza, dignidad,honesto, dicharachero, demócrata, camorrista, pelón, sevicia, peineta, pegote, reyuno, alquerque, alpechín, urraca, pitirrojo, abejaruco, catilinaria, cacique, bonhomía, señorío, respeto, aguafiestas, zampabollos, justicia, democracia, respeto, libertad…   (utilícense en masculino y femenino)


      ¿Quieren Más? ¿Sí? Pues hala, al diccionario de esa gran mujer que fue María Moliner.

       Buen provecho les hagan.






domingo, 7 de junio de 2015

Ante el Comendador de Orrios de rodillas y a sus pies




                                   Sí, de rodillas y a sus pies. Así se humillaban y eran humillados los vasallos, que no habitadores, de estas tierras, cuando una y otra vez y a conveniencia de Templarios y Sanjuanistas uno u otro Comendador tomaba posesión de estas sus tierras y bienes.
       La Órdenes Militares aparecen por estos lugares a finales del siglo XII y mantienen sus derechos, propiedades y rentas hasta casi mediado el siglo XIX. 
       Setecientos largos años con Alcaides, Procuradores, Presbíteros e Iglesia en un entramado de sometimiento en donde no faltaba el pago de diezmo, de primicia del fruto de la tierra, de rento en forma de gallinas o corderos, de imposición de ir a moler y a cocer pan en los molinos y hornos que también pertenecían al dueño fraile guerrero de la Encomienda, quien era nombrado y escriturado en Bullas desde la Castellanía de Amposta, desde San Juan de los Panetes o desde la isla refugio señorial de Malta. 

    Ajenos estaban estos súbditos a las intestinas luchas de poder que mantenían los frailes guerreros entre ellos, a sus litigios, a sus maquiavélicas guerras intestinas presididas pos el hábito y la cruz. Los súbditos vasallos no tenían más obligación que callar, trabajar, pagar los rentos que les imponían una y otra vez de rodillas y a sus pies.

       Véanlo si no en los documentos que trascribo más abajo.

La Plaza Lonja de Orrios. @cac.

 y el juramento se hacía aquí, en este mismo lugar que espero algún día sea remozado. Ahí, en esa Lonja, cuando niños nos sangraban las manos aquebrazadas de tanto darle y a la pelota, ahí jugaron también nuestros padres y nuestros antepasados todos, ahí bailaban los mozos y las mozas cuando las fiestas patronas, ahí se colgaba alguna pieza de carne cuando ejercía de carnicería, ahí hace muy poco tiempo algunos jovenzanos ejercían juergas mocherniegas y dejaban su firma escatológica, ahí se sentaban las mujeres hilando la lana y tejiendo sus toquillas y piales en el carasol, ahí nos hacían cantar a nosotros cuando niños el "cara al sol" aunque le dábamos la espalda, antes de entrar en ese piso de arriba que ejercía de escuela
Ahí, ahí, ahí...
   Ahí, ahora, el edificio espera que por fin sea remozado y los expertos albañiles -que aquí los hay- le den la belleza que tuvo en sus orígenes y le saquen los colores a algún regidor de unos años atrás que preguntó para qué queremos esto y qué es eso de una Lonja. No se acordaba ya de los mocos que le caían cuando subía casi a gatas por esas desmoronadas escaleras que enrunaron un muro de contención con pulidas piedras canteras.
   A ver si de una vez se acuerdan los apareados próceres clientelistas  en los cargos y carguitos de las "Comarcas de Aragón" y tienen el vicio de pensar, y no otros vicios,  y se dan cuenta de que esta "Plaza", esta "Lonja" es la única de todos los lugares y villas de la que fue Encomienda de Alfambra y Villel y luego de Orrios y Albentosa que no está remozada. Todas las demás, incluidas las de la Val de Jarque y el Maestrazgo, da gozo verlas y utilizarlas. 

 A ver si es verdad que se dan cuenta que ya no somos súbditos ni vasallos, aunque sí ofendidos.
     


   ... ... ...  todos los dichos Justicia Jurados y oficiales vecinos y habitadores de dicha villa de Orrios arriba nombrados uno después de otro arrodillados en tierra a los pies de dicho fray Don Matias Perez Arnal como procurador sobre dicho y en dicho nombre dicho procurador sentado en una silla de respeto en dicha plaza y en el lugar mas eminente dieron y prestaron en su poder y manos dichos homenajes de fidelidad de manos y de boca conforme la costumbre Antigua de España y los fueros del presente Reyno de ragon y Juraron a dios sobre la cruz y santos quatro evangelios de serle buenos y fieles vasallos y assi mesmo juraron que por ellos ni el dicho concejo no le será puesto inpedimento alguno al dicho Señor Comendador en el todo exercicio y possession de la dicha villa y encomienda de Orrios ni en la recuperación y cobrança de los frutos y rentos de aquella antes bien procuraran continuamente todo su probecho y utilidad evitándole como le euitaran y libraran de qualquiere daño y peligro   Et al(tera) haciendo todas y cada unas cosas que conforme a fuero  y observancia del presente reyno de Aragon los buenos verdaderos y leales vassallos a su señor y comendador son tenidos y obligados y deuen jurar y prestar y esto juxta el serie y tenor de las dichas supra nuevas cartas executoriales reales y Bullas de Cabimiento y no de otra manera Et aun en señal de la sobre dicha possession el dicho fray Don Matias Perez Arnal como Procurador sobre dicho Reuoco de Justicia al dicho Joan Docon y de Jurados a Joan Adrian y Joan de Rueda y en señal de verdadera reuocacion les quito las varas e insineas de sus officios et in continente dixo que confiado de la bondad y suficiencia de aquellos de nuevo les creo y nombro en dichos officios de Justicia y Jurados a cada uno de ellos respectiue los quales aceptaron y Juraron a dios sobre la cruz en poder y manos de dicho Procurador de haberle bien y lealmente cada uno en su officio respectiuamente todo lo qual dicho Procurador dixo que aceptaua y acepto en quanto hace y toca en fauor de dicho Señor Comendador su principal y Juro a dios sobre la cruz y abito de dicha su religión que al cuello traya y santos quatro evangelios de guardar a los dichos Justicia y Jurados y egidores de dicha villa y a los vecinos y habitadores y concejo y universidad de aquella todos sus drechos ussos praticas y buenas costumbres de dicha villa y encomienda de Orrios y con esto dicho Procurador y concejo en los sobre dichos nombres requirieron respectiuamente lo sobre dicho ser hecho  acto publico por mi dicho infrascripto notario...

     (Esto ocurría en el año 1635. El comendador se llamaba Diego Español de Niño y el documento original se puede consultar en el A.H.N. O.M. 8294)


Escritura de toma de posesión. A.H.N. O.M. 8294



lunes, 1 de junio de 2015

Tierras de asceta







Son tierras para gente asceta. Aliagas y erizos pinchosos. Peñascos rotos por la fuerza quebradora de los hielos. Carrascas añejas cobijadoras de vientos con ventiscas. Espinos con agujas agresivas que se clavan como puñales. Guillomos de hojas tentadoras para las cabras. Sabinas rastreras sacudidas por los vientos.
Aún así, y quizás por ello, me pierdo por aquí de vez en cuando. Ahora con mis nietos. Acabado su curso escolar nos echamos la mochila al hombro. Caminamos y caminamos. Por los regatos y barrancas tomamos el camino del monte salpicado de piedras, cobijados entre las matas carrasqueras.
Llegamos hasta la partida que llaman La Carrasquilla. Ya por aquí andan sofocados y hemos tenido que utilizar el agua con cuidado. Las bocas de los pozos que hace años calmaban la sed de los pastores están cubiertas con ramas secas de rebollos. Protegen a alguna oveja despistada de una caída sin salida. Ni siquiera el pozo del Peñiscoso tiene agua recogida directa del barranco de su nombre. Las charcas para abrevar en los estíos secos quedan cuarteadas con un barro agresivo.
foto @cac.

 Hemos ido recogiendo por el camino restos petrificados de ammonites y bivalvos, restos de aquel lejano mar de Thetis. Brillan por el sol las irregulares ferruginosas piritas que aquí llamamos galindas. Mis nietos las recogen mientras dicen que han llegado hasta los rincones de una mina secreta que tan sólo ellos conocen.
Y han ido preguntando y preguntando. ¿Y qué es eso y aquello y lo demás allá, abuelo? ¿Y por qué no se cultivan estas o aquellas cosas? ¿Y en invierno hace mucho frío? ¿Y por qué no se ve a nadie por aquí? ¿Y qué? ¿Y cómo? ¿Y por qué?
Y hablan del Norte y del Este y me señalan el Sur y el río con su verdor de chopos que hemos dejado hace rato allá abajo. Y sin saber cómo, son aún tan niños, sitúan los lugares que se acercan con los prismáticos y entonces me hacen hablarles de estos mismos lugares que se convirtieron en cotas a conquistar de una guerra pasada y ya lejana, y se guardan una chapa oxidada de un cinturón soldadesco y recorren los restos de una trinchera y hasta encuentran una bala en cuya culata picada se lee 1937. Y preguntan y preguntan.
Y quieren saber, cuando llegamos a la paridera que levantó mi abuelo, para qué sirve ahora este desvencijado refugio.
    En esta paridera pasó algunos inviernos mi abuelo y mi padre. Con las ovejas vacías, aquellas que no se habían quedado preñadas. Cada quince días le subían algunos huevos, un par de longanizas de la última matanza, algo de harina para las gachas, una pierna de somarro cecino de alguna oveja vieja que murió de bazo y un par de cántaros con agua.
foto @cac

 

Y en estos restos que aquí veis encendía el fuego con las ramas de las carrascas cercanas. Y ahí, a la izquierda, ponía el cántaro con el agua para que se mantuviera sin helar a la vera del fuego. Y al lado, en una pajera que ya no está, arrebujado en su manta, pasaba las largas noches en el silencio oscuro.
Pero los tiempos hoy son otros. Y los niños son niños. Y aprenden jugando. Descubriendo y descubriéndose a sí mismos. Y dicen que quieren ser excavadores y estudiar los materiales que van encontrando en el corral de paredes desmoronadas. Y preguntan sin son piedras sin más o minerales tales o cuales… y a veces no encuentran más que restos de alguna teja cuarteada por los vientos.
Y, casi a bote pronto, te hablan de otras tierras más allá de los Pirineos donde viven su curso escolar, y te cuentan de Airbus y refugio de exiliados hace tiempo, y lo mezclan con el teléfono móvil que manejaba el pastor que hemos encontrado en la cuesta de Val de Peral, y de los incendios que vimos hace unos años, y entonces ellos deducen que las ovejas podrían limpiar los cortafuegos y que por qué no hay más ganados ahora, y que si tuvieran a mano un gepeese sabrían con exactitud las coordenadas del lugar en que nos encontramos, y que cómo vivirían los soldados que aquí tuvieron que estar en estas cotas vigilantes de los barrancos por donde llegaban otros soldados, y que ahora los pastores suben hasta aquí con un todo terreno, y que tienen hambre, y cuéntanos más cosas de tu padre, de tu abuelo que ya es su tatarabuelo y dame agua que ya no tengo en mi cantimplora, y que cuando sea mayor voy a ser esto y lo otro y lo otro, y por qué te fuiste de aquí, y que me gusta más la montaña que el mar, y por qué con tanta gente como hay sin trabajo no viene aquí y con unas ovejas y cabras limpien las orillas los ríos, y en este de allá abajo hay truchas, y que otro día nos traeremos la tienda de campaña y haremos supervivencia, y cuándo volvemos que estamos cansados…

foto @cac

    Sí, en este mismo caseto pasaba las noches vuestro bisabuelo y aquí se cocía las sopas y freía el tocino y comía la carne sazonada de la oveja convertida en somarro.
foto @cac


      Y esta es la puerta de la corraliza donde guardaba las ovejas ya sin fuerza frente al tiempo.
  Y ahí está, desafiando al tiempo y a los tiempos el corral, la paridera y el caseto.
Son tiempos difíciles. Tendremos que volver a reencontrarnos. La abundancia sin sentido se torna en hambruna destructora, la ascética aprendida nos puede servir de ejemplo.
foto @cac



                        Estos, Fabio, que aquí veis, campos de soledad ...


miércoles, 20 de mayo de 2015

Si yo tuviera dos mulas...




            Si yo tuviera dos mulas
       y cebada para echarles
       y tierra pa cultivarlas
            ya me quisieran tus padres.

Orrios, hacia 1950

jueves, 14 de mayo de 2015

Relatos de la gente humilde




                                       
                                                                      Gatuno










sábado, 9 de mayo de 2015

La escuela franquista



           

 Notas a vuelapluma después de visitar la exposición “Cuarenta años con Franco”

https://www.facebook.com/julian.casanovaruiz






Esta escuela aún tenía armario. La mía tampoco. @cac.


                                  La escuela franquista


   A mi generación la atravesó desde el primer día.

En ella juntamos las primeras letras. En aulas como la de la fotografía y, sin dudas, mucho peores, aprendimos a sumar, a restar, a multiplicar, a dividir, y cuando ya nos pasaba el maestro a problemas nos echaban el zurrón al hombro y, con el hatajo de las ovejas vacías de preñez, subíamos al monte en primavera y recogíamos las patatas en los otoños. Y ya se acabaron las cuentas en la pizarra mal pintada sobre el aljez de las paredes, y los fríos del invierno junto a la estufa dándole y dándole al ábaco y los cantos helado cara al sol con el brazo levantado a la romana. Y luego, mientras nos salían los sabañones con los hielos, nos acordábamos de la primera cartilla donde aprendimos a leer, y del Catón que sabíamos de memoria, y algunos hasta leyeron “El libro de España” y recordaban las últimas lecciones de la Historia Sagrada y de las gestas del Cid y del Generalísimo de todos los ejércitos y salvador de la patria que se llamaba Francisco Franco Bahamonde.
   El mismo que nos miraba todos los días junto al mártir de la Cruzada de Liberación Nacional del que sabíamos vida y milagros, aquel José Antonio Primo de Ribera y Sáenz de Heredia. Y entre los dos el Cristo crucificado que tapaba sus vergüenzas con una sábana.
  Eran tiempos del final del racionamiento y del comienzo de la emigración a las ciudades desde el medio rural que nuestros padres avistaban sin futuro. Llegamos entonces a las ciudades a vivir en chabolas o en pisos alquilados y realquilados con derecho a cocina y sin baño. Y con suerte asistimos a la sección de pobres de algún colegio religioso donde con misa diaria, doble sesión los domingos y bendición por la tarde, tuvimos acceso al cine gratuito.
   Así aprendimos y nos hicimos bachilleres. Y con aún  diecisiete años tuvimos un título de Maestro del llamado plan de 1950. Y no sabíamos nada. Nada de nada. La misma validez tuvieron materias llamadas Matemáticas, Psicología Lógica y Ética, Geografía, Historia Universal y de España, Formación del Espíritu Nacional, Educación Física o Religión. Y al final de curso, en Literatura, cuando alcanzábamos la Generación del 98 nos decían que Baroja no había que estudiarlo porque era ateo.
 ¡Qué manuales aquellos! ¡Qué bien dijo Don Julio Caro Baroja que más que manuales eran pedales!
    Y con aquellos pedales movimos la bicicleta de nuestras vidas. Y reprodujimos sin darnos cuenta lo que habíamos aprendido sin saber. Hasta que comenzamos a pensar por nosotros mismos mientras nos querían hacer celebrar fragarosos los veinticinco años que llamaron de Paz. ¿De qué paz? Y nos tuvimos que espabilar para poder acceder a unos estudios universitarios hasta entonces vedados a clases sociales menos pudientes. Y después de aquel mayo francés, ya en 1968, cuando al poco llegó la Revolución de los claveles portuguesa, ya éramos algunos profesores en la misma Escuela del Magisterio donde recibimos un título sin más. Y la Dirección nos prohibía reuniones de tres colegas porque más de dos era reunión ilegal. Y luego, cuando dejamos de ser Profesores No Numerarios (Penenes nos llamaban) y pasamos a ser Numerarios, en los Institutos éramos denunciados por padres que habían marchado a defender no sé qué en la División azul, porque leíamos textos en clase de gente que se llamaba Sender, Lorca, Alberti o Miguel Hernández y aquello sólo lo podía hacer “ese rojo de mierda profesor de Literatura”
    Y cuando fuimos a otra ciudad, y ya el que siempre estuvo al frente de los intereses patrios bien grabados en las monedas llamadas pesetas, aquel Caudillo de España por la gracia de Dios, quedó cubierto por una piedra de granito en su valle, seguían las aulas presididas por el agonizante Cristo y los retratos del de la camisa azul, con su escudo rojo de tentacular araña y del de bigote astifino que nos seguía vigilando.
   En Institutos de esta augusta Zaragoza nos las teníamos tiesas con Inspectores de Educación que impedían dirigir los centros a aquellos catalogados de rojos todavía en los años ochenta del siglo pasado. Y hasta cuando se quiso poner nombre a los Institutos de nueva creación, llamados mixtos, instalados en viejos edificios destartalados adueñados por las ratas, los Fernández Aguilar y Rocatallada de turno pedían un informe y una semblanza de aquel, quién era, que se llamaba Luis Buñuel. Y en el Servet seguían las chicas con las chicas y en el Goya los chicos con los chicos, pasados ya los ochenta. Y el Instituto de Teruel seguía llamándose José Ibáñez Martín, el Ministro casi eterno del franquismo, el gran Inquisidor de la Depuración de todos los docentes desde 1939. Y así se llamó hasta el año 2007. Cuando se fueron los cristos y los retratos quedó su estela blanquecina estelada sobre la sucia pared, cuando la capilla del último Orona o Enguídanos se convirtió en sala de exposiciones y la placa de la inauguración con el nombre del generalísimo, a la vuelta de unas Pascuas, quedó para siempre cara a la pared umbría del jardín.
  El santo laico Sanz del Río y la Institución Libre de Enseñanza seguían siendo el apocalipsis vivo de la encarnación diabólica. Y en todos estos años la rémora, el miedo, el gran calado sociológico franquista, el no pensar, el reaccionarismo sin más, los colegas que miraban a otro sitio, la comodidad del puesto de trabajo fijo, el dame pan y dime tonto, las mamás y los papás que se escandalizaban con algunas páginas que leían sus hijos tomadas de La Regenta, el Quijote, La Celestina o el Pichula Cuéllar vargallosino, junto al examen de acceso universitario llamado de Selectividad, dejaban un poso triste, dolorido a algunos maestros y profesores que tuvieron que hacer su camino del desierto con el obligado brazo en alto saludando al frío del sol hasta la libertad que ofrecieron a sus alumnos a través de lecturas.
   Algunos alumnos, ahora adultos, recuerdan a sus ya viejos profesores y hasta les agradecen sus timideces, sus temores, sus silencios, sus valentías en las aulas, la búsqueda de alguna verdad por sí mismos, y su deseo de libertad.

El gran depurador del profesorado José Ibáñez Martín nació, casualmente, en Valbona (Teruel)



   

miércoles, 29 de abril de 2015

La casa en la incipiente primavera.






El manzano comienza a florecer. @cac.



        Terminé la poda hace unos días. Luego, para la sanjorjada, ya el cerezo dejó de florecer y volvieron renovadas las hojas. Los manzanos han comenzado a abrir sus yemas y los tulipanes han reventado sangrados. La noguera espera temerosa a echar su flor verdosa y amocada. Aún los chopos no sueltan los vilanos y el cucut no se ha presentado alegre con su cresta estrellada.

   La primavera, aquí, siempre es tarda. Siempre hay que temer estos últimos días de abril y los primeros de mayo. Cuando se rozan los cero grados las flores de los manzanos, por muy reinetos que sean, corren el riesgo de la helada. ¡Cuántas veces los ves henchidos de flor en un día de sol espléndido reventando en su belleza, y, a la mañana que sigue, con la aguareda convertida en rosada, los pétalos ya marchitos tras la noche aciaga languidecen muertos! 

  Y aun así los pastores me dicen que hasta el cuarenta de mayo no me quite el sayo.

        Las lluvias pasadas parece que han mantenido más suaves las noches. Cuando regrese a la casa, tras estos días toulousanos junto al Garona, con un fondo hospitalario de quimioterapia, quedará la esperanza machadiana de otro milagro de la primavera que acogerá de nuevo a la familia.

El cerezo ya con hojas y la noguera en esqueleto. @cac.


Los tulipanes abiertos para recibir la soleada. @cac.



miércoles, 1 de abril de 2015

Orrios. La iglesia vieja.




 
Torreón de la vieja iglesia de Orrios.@cac.
   

     Este torreón es el que queda de lo que fue iglesia primitiva de Orrios. En el año 1607 la Encomienda de Alfambra se desgajó y apareció como independiente la de Orrios que, a partir de entonces, los comendadores administraron junto a la de Albentosa. La distancia entre Orrios y Albentosa ronda los cien kilómetros, pero los intereses de la Orden Militar de los Sanjuanistas siempre se gobernó por los que tenían sus monjes guerreros, no exentos de componendas entre las familias que se repartían sus territorios.
   Pero debían rendir cuentas ante la Asamblea establecida en la actual desangelada iglesia zaragozana de San Juan de los Panetes, donde se guardaron los documentos de la Orden hasta que pasaron al Archivo histórico nacional… aunque en el camino se perdieran tantos y tantos documentos.
  Uno de estos documentos conservado traigo hoy referido a Orrios. Los Comisarios nombrados para investigar si ha habido mejoras en la Encomienda rechazan el estado en que se encuentra esta. Son sus nombres Pedro Martínez de Marcilla y Urbano Ximénez de Aragüés.
Indican que el tejado está en mal estado, se mantiene un montón de tierra junto a la torre, no se hizo una ventana, no se puso la campana, falta levantar una hilada de cal y canto, faltan tablas en la cubierta y aljez.
Fue en 1709 cuando se puso la primera piedra de la actual.
De la antigua se conserva ese torreón junto al que se levantaron algunas viviendas. Ese torreón y el cementario antiguo, hoy convertido en huerto abandonado, se mantienen en un limbo de la propiedad actual. No consta que pasaran a manos de nadie como consecuencia de la Desamortización de Madoz, pero tampoco la Iglesia los ha mantenido. ¿Habrá sido capaz la administración eclesiástica actual de resgistrarlos a su nombre en estos últimos años en que tantas propiedades se ha autoadjudicado? ¿O es que no quiere saber nada de las propiedades que amenazan ruina? ¿Por qué no se ha hecho exposición pública de los bienes que la Iglesia, convertida en Notario de sí misma, iba a registrar a su nombre?
   La uralita del tejado y esos hierros que se ven en la imagen que hacen de abrazadera de los muros corrieron a cargo del Ayuntamiento cuando hace cuatro o cinco años amenazaban una tarde las cabezas de algunos que se cobijaban a su sombra.

 Ahí  dejo los documentos conservados en el Archivo histórico nacional.



1624
Orrios
A.H.N. Legajo 8292.1
                                            Iglesia en mal estado

  Mejoras de frai don Luis Coscon

 Orrios. Albentosa.
Transcripción de Clemente Alonso Crespo

Instrumento público de Relacion hecho a instancia y requisicion del Illustre Sr. Fary don Pedro Martinez de Marcilla caballero de la religión de San Juan y Comendador de Encinacorba.

In Dei Nomine Amen sea a todos manifiesto que en el Año contado del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos veinte y quatro dia es a saber que se contadba a veinte días del mes de Abril en la violla de Orrios de la orden y Religion del señor San Juan del Hospital de Hiererusalem  de los Reynos de Aragon ante la presencia de mi Miguel Castellot notario assi como publica persona presentes los testigos infrascriptos pareció el señor fray don Pedro Martinez de Marcilla caballero de dicha Religion y Comendador de Encinacorba el qual dixo que en uno de los días del mes de junio del Año contado del nacimiento de nuestro Señor Jesucristo de mil seiscientos diez y seis siquiere en otro mas verdadero dia mes y Año ¿en notable? Assi como comisario  … dicho nombrado y diputado por el Illustre capitulo provincial que se celebro en la Ciudad de Çaragoça en seis días del mes de Mayo del dicho ño mil seiscientos y seis en compañía del Illsutre Señor fray don Urbano Ximenez de Aragues Caballero conventual de dicha religión para ver y Reconocer en la dicha villa de Orrios y lugar de Albentosa las mejoras que el Illustre Señor fray Juan Lais Coscon Comendador que entonces hera de dicha villa de Orrios y Albentosa hauia hecho y mejorado en la dicha su encomienda como mas largamente consta de la dicha su comisión por loos actos siguiera proceso de dichos mejoramientos del dicho señor fray Joan Luis Coscon y que viendo y reconociendo en la dicha villa de Orrios la iglesia de aquella y allando en ella muchas imperfecciones y que tenia necesidad de remedio se le hizo mandamiento al dicho Señor fary Joan Luis Coscon comendador de dicha villa de Orrios y Albentossa por el dicho fray don Pedro Martinez de Marcilla y fray don Urbano Ximenez de Aragues comissarios sobre dichos de dichas mejoras y para mayor cumplimiento de aquellas A saber es que dicho Señor fray Joan Luis Coscon comendador sobre dicho hiziera subir la torre nueva que hauia principiado a hazer en la iglesia de dicha villa de Orrios dos hilos mas de alto de lo que entonces estaba que serán dos hilos mas de alto del caballon mas alto y tejado de dicha iglesia de cal y canto como estaba lo demás y sobre dichos dos hilos hubiesse pilares de aljez en buena proporción de altaria dejando ventanajes en la torre y en el se sentasen las campanas y que dicha torre se cabriesse con madera y materiales para que estasse decentemente y prouechossamente y que se adecentasen las ventanas y tejado de de dicha iglesia y que una tierra que estaba arrimada a la dicha yglessia para que por ella no se pudiera subir al tejado de aquella se quitara porque estando la dicha tierra allí cahe muy bajo el dicho tejado como de todo lo sobredicho consta por el acto de dicho mandamiento y aceptación de dichos reparos y obras inserto en el proceso de dichos mejoramientos del dicho Señor fray Joan Luis Coscon y que ¿attento? Lo sobre dicho el dicho y presente dia de oy ….. visitando la dicha iglesia de dicha villa de Orrios en compañía y presencia del Illustre Señor fray Miguel Herrero caballero de dicha Religion y Comendador de Calabera y Balonga assi como comissarios electos nombrados y diputados que son por el dicho capitulo provincial para visitar reconocer las mejoras del Illustre fray don Jayme Perez de Nuenos Comendador que de presente es de dicha villa de Orrios y Albentosa han visto que el ducho Señor fary Joan Luis Coscon no ha satisfecho ni cumplido con lo que le fue mandado y por su merced cumplido que hubiesse en la torre de dicha villa de Orrios por quanto aquella no se ha subido como se deuia de subir porque en aquellas no se ha subido mas que hasta hilo y medio de pared y hauian de ser dos hilos conforme el dicho mandamiento dice y en ella se ha dejado el ventanaje que se deuia de dejar ni puestas las campanas decentemente por quanto esta mal cubierto con unas malas tablas y a solas sin otros materiales y assi mismo la tierra que se mando se quitasse de junto a la iglesia no se quito porque … esta en el mismo puesto y la ventana que se mando se hiziesse para dicha yglessia no se hizo ni de presente esta hecha todo lo qual a dicho Señor fray don Pedro Martinez de Marcilla Comendador y Comissario sobre dicho requirió por mi dicho infrascripto notario y testiguos abajo nombrados fuesse visto y reconocido para que de ello yo dicho notario hiziesse relación y certificación en el presente acto publico lo qual vimos y reconocimos ocularmente estase por hazer de la forma y manera que de parte de arriba esta dicho y declarado y yo dicho infrascripto notario hago tal fee y verdadera relación como la torre de dicha yglessia de dicha villa de Orrios no esta mas de hilo y medio mas alto del caballon mas alto del tejado de dicha iglesia y que la torre esta sin ventanajes y mal cubierta con mala madera y sin otros materiales por lo qual las campanas de ella no están decentemente y que la tierra que se dice en el mandamiento se quitase de junto a la yglessia esta en el mismo puesto y la ventana del tejado de dicha yglessia se esta por hazer de las quales cosas y cada una de ellas a requisicion del dicho Señor fray don Pedro Martinez de Marcilla y a exhonoracion de mi officio y conservación del derecho de quien es o sea …..    en el tiempo venidero hize y testifique acto publico uno y muchos y tantos quantos convengan y sean necesarios y oportunos ffecho fue aquesto los dichos día mes año y lugar al principio calendados siendo a todo lo dicho presentes los testigos El Reverendo mossen Francisco Gil vicario de dicha villa de Orrios y Joan Castellon criado de los dichos señores comissarios habitante en la ciudad de Çaragoça y allado de presente en dicha villa de Orrios

Sigo de mi Miguel Castellot Vezino de la villa de Alhambra por autoridad Real por todas las tierras Reynos y señoríos nuestro Señor publico notario.