jueves, 8 de julio de 2021

Orrios. Sus gentes. Su Historia.

 

 

 

     Orrios.

El pueblo se aprieta en construcciones protegidas por la piedra llamada de Rodrigo, fortaleza que semeja la proa de un barco pétreo que mira hacia el río.

La estrecha huerta se distribuye entre la calle mayor y el camino protegido por los chopos entre el lugar de Villalba y los regadíos de Alfambra, que beben desde antiguo en el azud árabe enclavado en tierras de Orrios.

Los huertos del Regajo y la partida de las Suertes fueron el sustento desde tiempos antiguos de las gentes que nos precedieron. El wad árabe que dio nombre al manantial llamado El Vadillo y la Cañada de Fuentes por donde surtían los caños de agua se convirtieron en partida de las Suertes.

Todo ello se puede contemplar desde la zona del Campillo, en donde se enclavó una balsa de riego que regulariza el us del manantial que alimenta este lugar, origen de la vida de Orrios. Justo al lado de un enterramiento musulmán en donde aún se llama partida de La Mezquitilla.  Mientras, las tierras ascienden por el camino del Plano hasta el monte en los límites de la sierra de El Pobo. Desde allí la vista se anega con el verde de los chopos que pueblan la vega del Alfambra, las tierras rojas de primitiva Al Hamra y el macizo pétreo de la sierra Palomera que limita el valle del Jiloca.

   Dejo aquí unas fotografías que pueden marcar el recorrido por el lugar y sus tierras en una propuesta para los días finales de julio y primeros de agosto de este año. Recorrer sus calles, conocer la Historia de sus construcciones, saber del origen de los molinos a los que tenían obligación de acudir sus moradores, sometidos por el Comendador sanjuanista de turno bajo sanciones, saber del origen de la Lonja de un tardío Renacimiento civil hoy felizmente recuperada, conocer los juramentos y sometimientos de las gentes orrianas antes sus señores propietarios sanjuanistas, saber de las ursurpaciones consecuencias de las Desamortizaciones del siglo XIX, encontrar los lugares donde los bombardeos de la última guerra civil hicieron estragos en la población, localizar las casas en que se planificó la batalla del Alfambra y Teruel en enero de 1938 y hablar de la vida cotidiana, de la emigración sufrida y de los tiempos actuales, puede ofrecer una alternativa novedosa y fructífera en estos tiempos de una pandemia vírica que nos ha alterado la vida cotidiana actual.

    Ahí dejo mi propuesta. Hablaremos.

Orrios desde la ermita de San Cristóbal.

 

Picaporte en la puerta de la antigua casa del Marqués de la Cañada.



 

 

Picaporte de la puerta de la casa del Marqués de la Cañada. Calle Mayor.

Orrios nevado. Desde el camino junto al río.

La otoñada en los chopos.

Escudo de José Joaquín Ibáñez Cuevas y Valero de Bernabé que fue Barón de Eroles y Marqués de la Cañada Sicilia. En la calle Mayor.

La antigua Longa hoy está recuperada y dispuesta a acoger actividades culturales.

Piedra enclaustrada en la barbacana de la era llamada de los Báguena, procuradores que fueron de los Comendadores de San Juan de Jerusalén.

El río Alfambra a su paso por Orrios. Nieve y hielo.

Un día y otro, y otro y otro, el pastor sube por el camino hacia el monte en busca de los ralos pastos para sus ovejas.


 

jueves, 1 de julio de 2021

Vestigios de la guerra civil. La posición Santa Bárbara en Celadas (Teruel). Acciones destructivas.

 

 


La ermita con su altar y con su cruz. foto cac.


 

Panel explicativo. foto cac.

Durante unos días he acompañado a dos estudiantes que van a comenzar sus estudios en Historia y Derecho en la Universidad de Toulouse por las tierras marcadas por vestigios de la última Guerra Civil española en la provincia de Teruel.

            Hemos estado por Gúdar y Javalambre y hemos pateado el territorio entre los ríos Jiloca y Alfambra, tan sufrido por los hechos ocurridos allí.

           Hace dos años había recorrido con otros dos aquellos mismos lugares. En algún caso hacía poco que ciertas trincheras, parapetos, nidos de ametralladoras, búnqueres habían sido reconstruidos y señalados con paneles interpretativos.

            Estos días esos lugares seguían respetados y preparados para que los interesados puedan conocer nuestra Historia. Con una excepción: la posición de Santa Bárbara en el término municipal de Celadas. 

        Las trincheras, el refugio, la ermita y hasta la cruz del altar en el exterior se mantienen hoy como el año pasado. Sin embargo un diminuto monumento de tan sólo una piedra sobre la que, en el año 2012, se puso una placa con la inscripción de un soldado fallecido en aquel lugar levantado por sus familiares hoy está destruido. Alguien lo ha destrozado a martillazos. Y al mismo tiempo, junto a la boca de entrada y salida del refugio cercano, quizás las mismas manos destructoras, han pergeñado con piedra bien trabada por mortero y de grandes dimensiones la leyenda “Viva España”.

         ¿Quién ha autorizado esto?   ¿Alguien ha actuado por libre? ¿Las autoridades de Aragón no tienen nada que decir al respecto?

             Aquí les dejo el testimonio gráfico.

 

Monolito e inscripción. La fotografía es del verano de 2020. foto cac.

El reducido monolito de piedra. Foto del verano de 2010. cac.

 

El monolito destruido. 27 de junio de 2021. foto cac.

La leyenda realizada con piedra y mortero. Obsérvense las dimensiones de la misma en relación con la estatura de uno de los estudiantes interesados. 27 junio 2021. foto cac.


lunes, 21 de junio de 2021

Pongamos que hablo de Madrid.

 

 

Serigne Mbayé. Diputado en la Asamblea de Madrid. Levantó el puño a la manera de los panteras negras y se llevó una ovación.


 

 

    Lo dijo con esa boquita piñosa, con su sonrisa cerrada de dama blanca montada en calesa y abanicada por las calles de la vieja Habana, con su mueca de hiena disfrazada de conejo encelado. Y le soltó algo así, de un tirón, al negro diputado, tan español como ella.

       Ilegal. Negro de mierda. Mierda de hombre que ni sabes donde naciste y llegaste aquí a quitarnos el trabajo y la comida que a mí siempre me sobró. Ni siquiera vales para limpiarme la casa en donde vivo con mi marido de alcurnia, que no es un facha ni un nazi como nos dicen esos rojos de mierda. De mierda, sí. Que él  y yo somos y hemos sido señores de siempre. Y de alcurnia. Que por algo somos descendientes de embajadores ilustrados por el fhürer y el caudillaje de Franco. Y también de aquellos quienes llegaron al Caribe y levantaron los ingenios azucareros creando riqueza entre aquellas gentes, negros medio monos. Aquellos a quienes dicen que nosotros explotamos. Que no trabajaban si no era a base de latigazos. Igual que los bueyes que tiraban delante de las carretas llenas de caña hasta los ingenios azucareros. Ingenios que mis abuelos y mis padres levantaron. Qué querían. Que les pagáramos? Si eran necesarios cientos y cientos negracos para poder sembrar, hacer crecer los cañaverales, cortar con los machetes, cargar los carros y llevar la caña hasta los centrales para el destilado. Y no paraban de tener hijos entre ellos, copulados en las noches con sus cánticos ñáñigos embrujados con bebedizos. Los habíamos comprado a buen precio en el mismo puerto, en la bahía de La Habana. Recién sacados de la bodega donde habían llegado en los barcos. Bien que bebían y fornicaban y se reproducían. Que no íbamos a comprar también a sus hijos. Que no me vengan diciendo que si encadenados y atados  los teníamos por las noches. Qué querían. Que los dejásemos para la reproducción de más cimarrones para que saquearan y aun incendiaran los ingenios? Bien que nos robaban el mismo ron que nosotros sacábamos en los mismos barcos en que habían llegado y aun en otros que fuimos adquiriendo. Y nos quitaron todo con aquel cabrón de Fidel y sus barbudos y salimos con lo puesto. Que no me vengan con que teníamos nuestro dinero en otros lugares, en Florida y la misma España y en la bolsa de Nueva York. A ver, si no, dónde. ¿Acaso nuestros títulos de nobleza no habían servido para pagar los fletes que necesitaban los generales y Franco cuando nosotros, los señores y gentes de orden de siempre, habíamos aportado nuestros dineros para aviones y barcos y armas y lo que hizo falta? Nos privaron de nuestras fiestas de cumplir quince, de nuestros paseos en calesa por Cienfuegos y Trinidad y nuestras bodas servidas por negros uniformados con las galas que nunca habían vestido en La Habana o más allá, en la misma Santiago, en la Virgen de la Caridad del Cobre. Y ahora vienen aquí, desde la misma selva de la negritud, del mismo centro de esa África negra, con su cara de bantú congoleño, más negros que el betún negro. Como su alma. Y hasta se nos han metido en esta Asamblea cuando siguen robando con la manta extendida en nuestras calles, tirada por sus cuatro cabos y echando a correr cuando la policía simula que los persigue. El jefe de los manteros, negro él, convertido en diputado como yo en esta misma Asamblea. Hasta aquí podíamos llegar. Ilegal. Que siempre ha habido clases. Han venido a quitarnos el pan, a robar, a destruir España, nuestra España. Que no. Que no voy a retirar mis palabras. Además qué palabras señora presidenta. Qué palabras. Dígame usted.

 

Rocío Monasterio San Martín. Diputada en la Asamblea de Madrid.

             

         Palabras encadenadas . . .

No me arrepiento de nada. No retiro mis palabras. Soy así. U séase. . .

 

… … … mala persona, rencorosa, tonta del culo, víbora, altanera, sobrada, prepotente, soberbia, despectiva, mandona, intransigente, explotadora, mentirosa, falsificadora, insidiosa, provocadora, dominante, maltratadora, xenófoba, racista, chula, rica en dineros y posesiones, nazi, fascista, presumida, raposa, hiena, fuina...




 

 

 

lunes, 7 de junio de 2021

Miguel Labordeta. Centenario.

 

        El próximo día 16 de junio se cumpen cien años del nacimiento de Miguel Labordeta.

       Sirvan estos documentos que aquí aporto como homenaje a su persona y a su obra.

    Su legado se encuentra depositado en la Biblioteca "María Moliner" de la Universidad de Zaragoza.

Miguel Labordeta. Alcón foto.

Miguel Labordeta. Bronce de Pablo Serrano.

 


Original manuscrito del "Segundo manifiesto ópico Jounako". Biblioteca "María Moliner". Univesidad de Zaragoza.

Primera página de la transcripción mecanografiada realizada por Clemente Alonso Crespo del "Segundo manifiesto ópico jounaco", incluida en su tesis doctoral "Aportación para una edición anotada de la obra de Miguel Labordeta".  En Biblioteca "María Moliner". Univ. Zaragoza.

5 noviembre 1951. La censura prohibe la edición del "Segundo manifiesto ópico". Original en Biblioteca "María Moliner". Univ. Zaragoza.






Manuscrito original de Miguel Labordeta para la edición de "Los soliloquios", último libro publicado  en vida del autor, 1969.  Los soliloquios (casi antiversos-poemas) del infeliz humano     hacia el noema básico en pos de la alta Metalírica    noemas ónticos vivencias poéticas    base de una poesía científica y envergadura humana y rabia.    Original en Biblioteca "María Moliner". Universidad de Zaragoza.  
    



Portada de "Los soliloquios". Ediciones Javalambre. Zaragoza 1969.

Dibujo recortado en cartón depositado en la Biblioteca "María Moliner". Univ. de Zaragoza. "Unguejollos, opicilos y monstruos" fueron criaturas saturnianas creadas por la imaginación labordetiana relacionadas con el "Manifiesto ópico jounako" como evasión somarda de la realidad española hacia 1968.

Carnet internacional de "Ciudadano del mundo" expedido a nombre de Miguel Labordeta, firmado por él mismo. Biblioteca "María Moliner". Univ. Zaragoza.

lunes, 31 de mayo de 2021

Una aportación labordetiana después de ver la exposición "ILUMINACIONES"

 

 

        

 

Invitació personal enviada por Luis García Abrines a su amigo Miguel Labordeta.



 

 

La noticia en la prensa.

 

Una nota manuscrita enviada por Miguel Labordeta a su amigo Luis García Abrines. 1968



Una carta de Luis García Abrines a Miguel Labordeta. UNGUEJOLLOS y OPICILOS son criaturas saturnianas inventadas por el poeta que figuran como firmantes de su "Manifiesto ÓPICO-JOUNAKO al país y alrededores".

 Los originales de todos estos documentos están conservados en la Biblioteca María Moliner de la Universidad de Zaragoza. Fondo Miguel Labordeta.

lunes, 24 de mayo de 2021

De cuando las razas humanas eran cinco: negra, cobriza, amarilla, malaya y blanca.

 


     De nuevo lo encontré en el rincón de los tiempos pasados.

            Andaba a cuestas o a rastras con mis siete u ochos años.

            Creo que fue el único libro que tuve durante mi infancia. Lo he encontrado camuflado entre otros que, con el paso del tiempo, se fueron acumulando a lo largo de los años en la biblioteca de un lector no taladrado por el afán bibliófilo sino por la necesidad lectora del estudioso que siempre está comenzando en su diario aprendizaje

            Lo he hallado en estos días en que tanta gente habla, vocifera, despotrica, insulta, miente, achucha al acecho un odio al pobre, a quien nada tiene, al negro-copia de todos los migrantes en su desespero sin remedio.

            En estos días necesito el silencio, me refugio en un caminar ensimismado entre los trigales verdes de una esperanzada primavera. Me sumerjo en el silencio luminoso de los libros acumulados, salvados por el espacio ocupado en los estantes de una casa donde ejercen la bondad de su saber.

            Cuál sea la razón por la que esta enciclopedia de “grado elemental”, que así se llamaba, ha vuelto de nuevo a mis manos no lo sé. He vuelto a pasar las páginas marcadas por el polvo acumulado de los años. He encontrado los dibujos que llamábamos “santos”, de las figuras geométricas, de los mapas que ocupaban nuestra atención cuando niños porque se marcaban los colores, de las antiguas máquinas agramadoras del cáñamo, de la segadora que alguna familia había podido adquirir, de la trilladora soñada.

            Y he recordado páginas y páginas con sus apartados o preguntas aprendías de memoria que aún recuerdo ahora, y la cantinela de los tiempos verbales aprendida de una vez y para siempre.

            Así fue nuestra escuela. El maestro preguntaba y nosotros contestábamos. De memoria y ya está. Durábamos dos cursos con este grado elemental y luego otros dos con el llamado grado medio. Y ya sanseacabó. Y si te he visto no me acuerdo. Y sálvese quien pueda. Y el quemás chifle, capador.

            Hoy, en estos días de gritos, de verborrea, de palabras patrioteriles, de odiosas incitaciones, de llamadas a los cerebros enquistados de gónadas testiculares de los pechiabiertos que cazan a la cabra que disfrazarán con gorro cuartelero legionario y azuzarán el trantrán de la militarización de las fronteras, porque los extranjeros deben quedarse en su casa y a los “negritos” los deben cuidar sus papás que para eso los pechiabiertos y repizconas monjiles disfrazados de paternalismos infames siembran de lluvia los escupitajos que lanzan a los cielos, en estos días digo, nos escupen en nuestra propia cara.

            Cuando tenía siete u ocho años recitaba de memoria estas palabras que aquí reproduzco y muchas más, sin saber lo que decía.

            Hoy sé lo que decía, lo que me decían y lo que me decían que debía decir.

            Hoy algunos dicen y repiten una y otra vez lo mismo que entonces corregido, aumentado y coreado por los voceras de la radio, la televisión, los periódicos y los escritos digitales de tantos y tantos miserables.

            Se escupen en la cara, nos escupen y hasta consiguen que esa lluvia malsana y ponzoñosa cale en la gente.

            En ocasiones, demasiadas, me dan miedo.




Mi enciclopedia infantil. Valía para todo. 





Lo aprendíamos de memoria: "La raza blanca, a la que pertenecemos nosotros, es la más civilizada y sobresale entre todas por su inteligencia". (Ya ven. Los genes se heredan. Muchos años después afloran. Así andamos hoy)            




  • De la segunda República a la nueva España. Glorioso movimiento nacional. Patria, pan y justicia nos dijeron. Han aflorado de nuevo en la actualidad. Palabras sin sentido. Gritos. Banderas al viento. Tatuajes en los cuerpos que afloran los mismos grabados de sus mentes gonadistas de añorados tiempos. "Quien venga detrás que arree y si te he visto no me acuerdo". "Que se jodan". "Que hubieran nacido en otro sitio". "España es de los españoles". "A por ellos, a por ellos, oéee, oée, oéee."

A
A algunos les da igual "güesque" que "pasallá". La mula que sea grande, ande o no ande.


La segadora con que algunos soñábamos.